Astrid Díaz

Tribuna Invitada

Por Astrid Díaz
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El Puente

La triste noticia del colapso del puente de la Universidad de Florida deja de ser una de carácter técnico para convertirse en una de sensibilidad humana, la verdadera razón de estas obras. Dos millones de libras de concreto y varillas cayeron sobre vehículos y personas que transitaban bajo el puente por una vía que inexplicablemente estaba abierta al tránsito. 

Desde su diseño y construcción el puente hizo historia. Resistiría fuertes huracanes, con una durabilidad de 100 años. Fue el primer puente del mundo construido en hormigón “autolimpiable” gracias al dióxido de titanio, que al exponerse al sol captura las partículas contaminantes del aire. Además, se prefabricó al lado de sus apoyos, para que durante su construcción no interfiriera con el tránsito. Luego, se colocó en sitio con un nuevo sistema computadorizado, convirtiéndose en el puente peatonal más grande en la historia de Estados Unidos que se ha movido utilizando el Transporte Modular Autopropulsado.

Pero, a los pocos días, todo falló. Si su estructura hubiese sido tensada adecuadamente, aunque fallara en la conexión con los apoyos, se hubiese distorsionado, pero no colapsado. Las causas de estos fallos, por lo general, se resumen en errores de diseño, falta de atención en la supervisión y decisiones de cambios.  A veces la prisa hace confiar que otros van a verificar detalles. Si se falla hay una reacción en cadena. ¿Nadie se percató?  ¿Qué hizo el que diseñó, el que lo hizo y el que supervisó?

Más allá de toda la maravilla de diseño y tecnología, en este caso lo que más me llamó la atención fue la reacción de quienes viven en edificios y estructuras de la ciudad, pues las personas son la razón de ser de la arquitectura y de la ingeniería.  En entrevistas, expresaron preocupación por las condiciones y mantenimiento de otras edificaciones, pero a la vez mostraron confianza en los profesionales y en las autoridades que regulan la industria de la construcción, y por consiguiente la seguridad de sus vidas.  

En la isla no hay puentes peatonales o transitables a este nivel tecnológico ni a esta escala, pero hay puentes muy utilizados para enlazar comunidades aisladas. Muchos están sobre cuerpos de agua y la erosión ha dejado al descubierto los cimientos, por lo que urge mantenimiento y supervisión o de lo contrario también pueden colapsar. 

La responsabilidad de que nuestras ciudades tengan construcciones seguras es de todos. Exijamos buenas obras. Es el derecho de todos los pueblos.

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