Héctor Jiménez Juarbe

Punto de Vista

Por Héctor Jiménez Juarbe
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El Puerto de las Américas, ¿proyecto trunco?

El Puerto de las Américas ha vuelto a llamar la atención del país a la luz de una reciente intervención de la contralora de Puerto Rico.  

Era un proyecto casi olvidado. Es importante que se conozca y se integre a la discusión el proceso que nos trajo hasta aquí, para que se tenga un cuadro completo, y se comprenda la naturaleza e historia de este proyecto. El puerto se concibió bajo la gobernación del Dr. Pedro Rosselló. La gobernadora Sila María Calderón se propuso hacerlo realidad, continuando los esfuerzos iniciales que tenían como base el estudio del Dr. Ernest Frankel. Fui designado coordinador de este proyecto en su fase inicial. Estuve hasta 2003, cuando también era director ejecutivo de la Compañía de Fomento Industrial.  

Originalmente, el puerto se concibió para construirse en la bahía de Guayanilla. Razones técnicas que hacían el proyecto más costoso y que dilatarían su apertura, como el relleno de parte de la bahía para área de descarga y la existencia de áreas contaminadas, obligaron su traslado a la segunda alternativa, que era Ponce

El área para rellenarse, además, era sitio de visita de manatíes y se entendió que la carretera de acceso al puerto tendría que elevarse, lo que dificultaba su construcción en la bahía de Guayanilla. 

La idea era contar con un puerto sustituto al de San Juan en caso de emergencia, que asegurara que no ocurriera una interrupción completa en la importación de alimentos y suministros. Importante también era desarrollar económicamente el área sur de Puerto Rico. Para ello, se concibió el establecimiento de por lo menos una zona industrial de valor añadido. Se estudiaron sitios apropiados para ese fin. Además, se mejoraría la PR 2 de Ponce a Mayagüez, como se mejoró, para facilitar el acceso al aeropuerto de Aguadilla. Se comenzaron las negociaciones para promover el establecimiento de industrias de valor añadido, especialmente de aquellas que tuvieran interés en exportar e importar de Latinoamérica. Se tenía hasta un diseño de edificio para albergar estas industrias. Todo ello activaría la economía de la zona con comercios, hoteles y empleos nuevos.  

En otras palabras, era un proyecto integral de desarrollo de un puerto sustituto y de actividad económica. Recibió la colaboración del Cuerpo de Ingenieros y como parte del proceso de permisos requirió la celebración de reuniones con residentes de urbanizaciones y comunidades para informarles y conocer su opinión del proyecto, además de las exigencias ambientales. También se comenzó el plan para el dragado y llevarlo a 55’ de calado, así como la disposición del material a removerse.   

Desde un principio se anticipaban las limitaciones de la Ley de Cabotaje. Pero aún con esta, el proyecto era viable. Esta ley, junto a las exigencias ambientales, no aplicaban a los puertos en construcción en otros países del Caribe. Para conjurar este problema, se comenzaron a explorar las posibilidades de permitir actividades de trasbordo hacia los Estados Unidos en el Puerto de las Américas, lo cual era importante para mejorar su atractivo, de manera que los barcos extranjeros, después de detenerse en Ponce, pudieran continuar con su restante carga a puertos en los Estados Unidos.  

¿Qué pasó después? Se perdió el interés inicial en el proyecto o no se realizaron los esfuerzos necesarios para vencer las limitaciones que pudieran surgir. Aparentemente se olvidó el concepto de zonas de valor añadido y su carácter de puerto sustituto, así como el desarrollo de la región sur como un todo. A pesar de ello, el puerto de Ponce puede acomodar dos barcos postpanamax, y atracan barcos de pasajeros, independientemente de la falta de mantenimiento de las grúas. Además, se logró el mejoramiento del puerto.  

En palabras sencillas, es mi opinión que tendríamos un puerto de Ponce en operación si los planes originales se hubiesen mantenido, con los ajustes necesarios, conforme a la realidad de los tiempos y el compromiso de no replegarse ante las dificultades, hubiese persistido. 

Todavía estamos a tiempo. Actualicemos el proyecto. Que el puerto de Ponce no se quede trunco.

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