José Cruz López

Desde mi perspectiva

Por José Cruz López
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El pulmón y la actividad física

Llevar a cabo un plan de ejercicios y mantener una actividad física regular enriquece la calidad de vida; tanto si tiene salud, así como si padece alguna afección pulmonar.

Gran parte de la población asocia los ejercicios o la actividad física como, por ejemplo, practicar algún deporte, con mantener saludables los órganos como el corazón, reducir el riesgo de enfermedades como la diabetes y la artritis, y la pérdida de peso. Pero el ejercicio físico también ayuda en gran manera a los pulmones.

Es importante conocer cómo la actividad física trabaja en los pulmones, cómo esta influye en la respiración y cuáles son los beneficios y ganancias que supone ejercitarse en las personas con alguna afección pulmonar o una persona saludable.

Actividad pulmonar al ejercitarse

El corazón y los pulmones, dos órganos vitales, entran en acción.

Los pulmones llevan oxígeno al cuerpo para suministrar energía.

El corazón bombea el oxígeno hasta los músculos que accionan como protagonistas en cada movimiento.

El oxígeno es indispensable para mantener vivo el organismo. Las células de nuestro cuerpo lo necesitan para crecer, así como lo utilizamos nosotros como fuente de energía.

Los pulmones y el sistema respiratorio en conjunto consienten la entrada del oxigeno externo en el organismo, y a su vez la expulsión del dióxido de carbono al espirar.

La respiración es el término que utilizamos para denominar el intercambio de oxígeno procedente del ambiente por el dióxido de carbono que se produce en las células.

El proceso de llevar aire a los pulmones se denomina inhalación o inspiración, mientras que el proceso de expulsado se denomina exhalación o espiración.

El ser humano es capaz de respirar aproximadamente unas 20,000 veces al día.

El sistema respiratorio lo componen:la nariz, la garganta, la laringe, la tráquea, y los pulmones.

Cuando el organismo humano pasa de condición de reposo a desarrollar actividad física intensa, el sistema respiratorio y el cardiovascular modifican sus prestaciones para otorgar respuestas a demandas metabólicas elevadas que imponen la actividad física.

Beneficios del ejercicio

Sobre el sistema respiratorio:

• Aumenta la resistencia y la fortaleza de los músculos protagonistas del sistema.

• Mantiene más tiempo el aire inspirado en los pulmones y obtiene mayor provecho del oxígeno.

• El intercambio gaseoso resulta más eficaz, pues la superficie alveolar es más flexible y limpia.

Sistema circulatorio:

• Se desecha el colesterol.

• Los músculos utilizan de forma más productiva el oxígeno en sus procesos metabólicos.

• Aumenta el flujo sanguíneo a más vasos de modo que mejora la alimentación celular.

• El corazón es más resistente y más sano, a la vez que previene problemas circulatorios.

El asma

Es una afección crónica que comprende la vía respiratoria. Algunos episodios se manifiestan por falta de aire, agitación, opresión en el pecho o sonidos durante la espiración.

Un programa de entrenamiento especializado, de acuerdo con la disciplina que realiza el atleta, aportará al desarrollo de la capacidad pulmonar, e incluso practicar deportes de forma competitiva.

Si un atleta asmático está realizando una rutina de ejercicios y presenta tos persistente o falta de aire no asociada a la actividad, debe detenerse.

Luego de un episodio asmático, el atleta debe comenzar un plan específico de entrenamiento con el fin de recuperar la eficiencia respiratoria, desde el plano cotidiano hasta cumplir con la exigencia que requiere cada deporte.

El funcionamiento del sistema respiratorio es medular en el desempeño de un atleta. En ocasiones es el factor determinante entre un rendimiento óptimo o deficiente.

La actividad física, en el caso de pacientes asmáticos, es el elemento natural más provechoso dentro de las herramientas que puede aplicar. Funciona como elemento de combustible para los pulmones, cuando se refiere al restablecimiento de la capacidad pulmonar, el fortalecimiento de la musculatura respiratoria y la prevención de factores que pueden acelerar el cansancio.

El sistema respiratorio es sin duda el complemento perfecto, junto al corazón, para respaldar los objetivos de la actividad física y sus retos, y a su vez las actividades del diario vivir.

(El autor es Fisiólogo del Ejercicio y posee un centro de desarrollo y capacitación. Puede ser contactado al correo electrónico: [email protected])

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