Edgar Rodríguez Ríos

Tribuna Invitada

Por Edgar Rodríguez Ríos
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El reto de combatir los crecientes ataques cibernéticos

En una época de importantes y graves riesgos geopolíticos, económicos y militares, todos con el potencial de afectar a cada habitante de la Tierra, un informe de la Unidad de Inteligencia de la revista The Economist acaba de incluir los ataques cibernéticos como uno de los 10 riesgos más relevantes para el 2019. Mientras, el Informe Anual sobre Ciberseguridad de 2019, emitido por la organización Cybersecurity Ventures concluyó que los ataques cibernéticos son la principal amenaza para cada empresa en el mundo.

El informe también reveló que, para 2021, el costo a nivel mundial del crimen cibernético será de seis trillones de dólares. Esto incluye: daños y destrucción de datos, dinero robado, pérdida de productividad, robo de propiedad intelectual, robo de datos financieros, malversación, fraude, interrupción del curso normal de los negocios posterior al ataque, investigación forense, eliminación y restauración de datos y sistemas hackeados y daños a la reputación. Sin embargo, las empresas con o sin fines de lucro no son las únicas afectadas por los ataques cibernéticos que reciben. Los empleados de las empresas en su carácter personal, los clientes y el resto de la sociedad también son víctimas de estos crímenes.

Los ataques cibernéticos a las empresas resultan en acceso no autorizado a información personal privada y confidencial, robo de identidad, robo de información sobre tecnologías e investigaciones realizadas o en proceso de ser completadas, y servicios, operaciones o procesos detenidos o fuera de control. Durante el pasado año, fueron muchos los efectos sobre los habitantes de diversos países como consecuencia de ataques a bancos, hospitales, universidades, empresas manufactureras, incluso, a instituciones gubernamentales.

Por estas razones, desde 2016 se está recomendando fuertemente incluir la seguridad cibernética dentro de las prácticas y deberes relacionados con la responsabilidad social empresarial. La idea es que las empresas y el gobierno tomen decisiones relacionadas con la seguridad cibernética considerando los intereses de los dueños, accionistas, empleados, clientes y de la comunidad en general. Por ejemplo, los consumidores no pueden proteger su acceso a los servicios públicos, a los servicios bancarios o a su información personal. Dependen de que las organizaciones administren correctamente su seguridad.

Como sostiene el profesor de la Universidad de Indiana, Scott Shackelford: “La seguridad cibernética es un esfuerzo que beneficia a la sostenibilidad de la empresa y del resto de la sociedad, al proteger la privacidad, el intercambio de información y la libertad de expresión”.


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