Ever Padilla Ruiz

Punto de Vista

Por Ever Padilla Ruiz
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El reto de la igualdad y la inclusión

Hablar de igualdad e inclusión es hablar de derechos humanos. En estos días, en los que pensamos que hemos avanzado en la discusión de estos temas, asumir una sexualidad diversa sigue siendo una decisión difícil con resultados discriminatorios.

La sexualidad es una construcción social que consta de cinco elementos: el sexo, el género, los vínculos afectivos, la reproductividad y el erotismo. Cada uno de estos elementos se interrelacionan y funcionan de manera interdependiente. La diversidad sexual se refiere a las distintas formas de relacionarnos que no se ajustan a las normas dominantes heterosexuales y de identidad de género. La diversidad sexual incluye todas las posibilidades que tenemos las personas de asumir, expresar y vivir nuestra sexualidad. Estas posibilidades varían en cada cultura y se manifiestan de forma distinta en cada persona. La diversidad sexual incluye todas las manifestaciones del ser humano para vivir su sexualidad de forma plena. 

En los últimos años el tema de la diversidad sexual ha ido tomando relevancia. Poco a poco es un tema que ha dejado de ser un tabú y se abre espacio para su discusión y entendimiento buscando que se respete el derecho para ejercer nuestra autonomía y el desarrollo de la personalidad acompañado de un trato digno e igualitario, libre de cualquier forma de violencia y de discriminación. 

Hoy domingo se conmemora el Día del Orgullo Gay. Esta conmemoración ha estado marcada por el horror, la persecución y la criminalización de las personas diversas en su sexualidad. Las generaciones de personas LGBTT en nuestros días disfrutan de los avances legales alcanzados por generaciones que vivieron en carne propia la opresión, la criminalización, el odio, la violencia y hasta la muerte. Esta lucha de dolor y sufrimiento ha permitido el reconocimiento de la diversidad sexual en múltiples dimensiones. 

Sin embargo, pasadas dos décadas del siglo XXI, en la sociedad puertorriqueña hoy predominan prácticas discriminatorias y excluyentes hacia la diversidad sexual. Estas prácticas discriminatorias y excluyentes tienen que ver con el odio, el rechazo y la opresión sistemática hacia las personas que se relacionan de manera amorosa, erótica y sexual con personas del mismo sexo. Aunque existe legislación protectora todavía no hemos logrado romper con esas visiones estereotipadas, prejuiciadas y discriminatorias. 

La diversidad está presente en todos los aspectos de nuestra vida. Hablar de diversidad sexual debe ser un ejercicio cotidiano. No debe abordarse como un tabú, tampoco debe ser invisibilizada, sino todo lo contrario, considerar que todas las personas somos diversas y que parte de esa diversidad tiene que ver con la sexualidad es el primer paso para garantizar el ejercicio pleno de nuestros derechos. Todavía falta accionar, falta articular estrategias educativas para que todas las personas conozcan los términos correctos y sus significados. Ello nos permitirá promover el reconocimiento pleno de todas las personas y la valoración de su identidad, lo que promoverá nuevos pactos sociales que nos permitirán alcanzar la aspiración de una sociedad que valore y promueva la equidad, más justa, solidaria, plural y democrática. 


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