Carlos E. Díaz Olivo

Punto de vista

Por Carlos E. Díaz Olivo
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El reto de Pierluisi

Durante el fin de semana, recibimos la visita de los congresistas demócratas Steny Hoyer, Carolyn Malony, Nydia Velázquez y Alexandria Ocasio-Cortez. De esta vista, causó revuelo que la gobernadora Wanda Vázquez no sacara tiempo para reunirse con ellos, luego de que cancelara la reunión que tenía pautada, ante el surgimiento de una emergencia en el ámbito familiar. 

Luego de la cancelación, los congresistas estuvieron en la Isla por dos días adicionales. Sin embargo, la gobernadora optó por no separar un espacio en su agenda para reunirse y aprovechar la vista de estos jugadores importantes de la política nacional. Este hecho denota que la gobernadora no comprende la dinámica de la política en los Estados Unidos y que carece de las destrezas básicas para desarrollar, mediante alianzas y vínculos personales, la fuerza política para compensar nuestra condición territorial y la carencia de representación ante el Congreso.  Desde esta perspectiva la gobernadora quedó sumergida en el más terrible de los insularismos. 

Ante ese proceder de la gobernadora, su contrincante en la primaria del Partido Nuevo Progresista (PNP), Pedro Pierluisi, tenía una gran oportunidad política. Por haber estado involucrado en la gestión pública por décadas y contar con la experiencia de ocho años en el Congreso de los Estados Unidos, pocas personas cuentan con las relaciones y agilidad de movimiento político en las esferas federales que Pierluisi posee. 

Este atractivo electoral se refuerza, en teoría, con la presencia en la papeleta de la comisionada residente Jenniffer González. La afiliación de González al Partido Republicano ofrece al electorado una papeleta especial, con experiencia en Washington y con acceso a los dos partidos nacionales. Decimos especial, porque si en la primaria interna del Partido Popular, Eduardo Bhatia lograra prevalecer, este también cuenta con credenciales impecables y accesos propios en Washington. Sin embargo, quien habría de ser su compañero de papeleta, Aníbal Acevedo Vilá, lo debilita. 

Aníbal, aunque políticamente astuto y bien conectado en el mundo político, cuenta como carta de presentación con un proceso criminal federal del cual, si bien salió no culpable, el electorado de Puerto Rico se ocupó de condenarle sumariamente en el 2008, con la derrota política más apabullante en la historia electoral reciente. Más adelante, en el 2017, su propio partido lo remató al repudiarlo como presidente de esa colectividad. 

Ante este escenario político, Pierluisi debería estar desarrollando una campaña en donde enfatizara y afianzara su imagen como hombre de estado y con acceso en los círculos de poder en los Estados Unidos. Sin embargo, Pierluisi, en vez de consolidar su candidatura, la afecta, sin percatarse de ello.

Un ejemplo de este desaprovechamiento fue la conferencia de prensa que ofreció con la comisionada González, para presentar su propuesta para reducir la pobreza infantil. La propuesta se concentró en la extensión a Puerto Rico del crédito por hijos dependientes y el crédito por ingresos devengados del trabajo. Beneficios, ambos, cuya extensión depende del Congreso y que, además, cuenta con la oposición del liderato republicano. En ese sentido, cabe preguntarse si hubiera resultado más efectivo que Pierluisi hubiera efectuado reuniones con los congresistas que nos visitaron, aunque fuera de forma individual, para puntualizar ante el electorado sus destrezas y acceso dentro de las figuras importantes de la política nacional. 

Pierluisi no solo no aprovechó la oportunidad, sino que en su conferencia de prensa anunció vagamente iniciativas en el campo de la educación que conllevan la erogación de grandes sumas de recursos públicos, tales como la expansión del empleo público a jóvenes, la extensión en las escuelas del programa Montessori y la no reducción del presupuesto de la Universidad de Puerto Rico. Estas medidas pueden ser importantes y atractivas en lo abstracto, pero no deben lanzarse de manera improvisada, sin un enfoque integral y coherente y, sobre todo, sin haber identificado de dónde provendrán los recursos para incrementar la nómina pública y el dinero para desarrollarlas. Además, estas medidas no cuentan con el aval de la Junta de Supervisión Fiscal, que ha rechazado expresamente cualquier medida que, sin identificar los recaudos, conlleve incrementos presupuestarios. 

En ese sentido, Pierluisi, en sus presentaciones futuras, tiene que prepararse con mayor rigurosidad. Su experiencia y serenidad deben ser exaltadas, pero las mismas deben quedar constatadas en la práctica con intervenciones públicas pensadas y fundamentadas en un programa coherente. No hay espacio para la improvisación.

Puerto Rico está cansado y afectado por los populismos, las posiciones aparentemente simpáticas, pero imprácticas y contrapruducentes a los mejores intereses de Puerto Rico. Quien comprenda esta realidad y pueda presentar un arreglo satisfactorio de este conjunto de intereses disímiles será quien estará en mejor posición de prevalecer en 2020. El reto de Pierluisi es establecer y convencer al electorado que está a las alturas de las circunstancias. La pregunta, es, ¿podrá hacerlo?   

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