Madeline Román

Tribuna Invitada

Por Madeline Román
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El saldo de la huelga universitaria

El fin de un proceso huelgario siempre es motivo para hacer toda suerte de pasadas de balance. En el caso de la comunidad universitaria del Recinto de Río Piedras esa pasada de balance es una tarea obligada. A mi modo de ver, hay dos asuntos centrales que ameritan seguirse reflexionando: las amenazas que se ciernen sobre el porvenir de la Universidad y cómo responder a éstas de maneras universitarias y los imaginarios de democracia que debemos avanzar como universitarios.

Ya con la Universidad abierta nos toca a todos mostrar que somos capaces de afrontar como comunidad la ardua tarea de producir alternativas a la crisis por la que estamos atravesando. Todos los planes fiscales y todas las propuestas que se han producido antes y durante la huelga deben ser ahora analizados y ponderados con prontitud a todo lo largo y ancho del sistema: en los Departamentos, en las Facultades, en las reuniones del Claustro y de los otros sectores, en los comités debidamente constituidos, en aras de producir alternativas verdaderamente avaladas por todos los componentes de la comunidad universitaria.

Queda también el desafío de propiciar lecturas más complejas de la democracia capaces de conciliar de la mejor manera posible las aspiraciones de la diversidad de sectores que componemos esta comunidad.

Es inaceptable que la alta administración de la Universidad produzca un plan fiscal a espaldas de sus constituyentes, pero es igualmente inaceptable que sectores particulares, cobijándose bajo la palabra “multisectorialidad,” produzcan también planes a espaldas de la comunidad.

Queda, sobretodo, la reflexión profunda en torno al sentido de la democracia misma. Esto supone reconocer que la democracia no es un “se vale tó’” y que no todo acto está cobijado bajo el derecho constitucional a la libre expresión o bien bajo el derecho a la protesta.  Este alerta es tan importante como el alerta en torno a la criminalización de la protesta. Son muchos los que han planteado la preocupación en torno a la contigüidad democracia-totalitarismo. Esto es, en torno a cómo democracia y totalitarismo pueden colocarse uno al lado del otro. Cada vez que optamos por excluir, por taparle la boca, o por impedir el derecho al libre movimiento del otro, a la libre asociación o a la libre expresión de las ideas porque no estamos de acuerdo estamos más cerca del totalitarismo que de la democracia.

Históricamente, el sistema de la Universidad de Puerto Rico se ha destacado por su enorme capacidad de asumir el trabajo que como institución educativa le corresponde promoviendo el careo de posiciones como una de sus mayores riquezas. Para Edgar Morín, estudioso de las ciencias de la complejidad, una apuesta es la combinación de la incertidumbre con la esperanza. A esa capacidad de inventarnos dentro de la adversidad, de ponernos de pie y en marcha es que pongo mi apuesta.

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