Pedro Reina Pérez

Punto de vista

Por Pedro Reina Pérez
💬 0

El secuestro de la paz

El nombramiento de Pedro Pierluisi a la secretaría de Estado, en medio de las bizarras movidas que se despliegan desde los corredores del poder, pone al descubierto una realidad: al liderato del PNP solo le preocupa asegurar el máximo control del gobierno, a cualquier costo.

Pero, al así hacerlo, comete un error enorme porque da la espalda al clamor de justicia que por dos semanas se escuchó en la calle. Esa demanda fue tan diáfana que los políticos apenas asomaron su rostro en público, no fuera que les cayera encima un poco del aguacero de indignación.

Las protestas tuvieron como foco a Ricardo Rosselló, y sus correligionarios corrieron a esconderse para dejarlo solo y minimizar el riesgo. Unos pocos clamaron por su renuncia, mientras la mayoría optó por hacerse invisible. Empero, el descontento general sigue latente y aguarda por las decisiones relativas a la sucesión de Rosselló, que son inminentes.

Si al liderato legislativo, y en particular a Thomas Rivera Schatz, le importara resarcir a la ciudadanía en su enojo, hubiera trabajado con Rosselló para identificar un líder con mayor solvencia moral y ética para asumir la gobernación por lo que resta del cuatrienio. Candidatos con este perfil había, pero son personas de criterio independiente, difíciles de manipular para fines partidistas, como los que prefiere el presidente del Senado. Es Pierluisi entonces el nombramiento de receso que Rosselló entrega para la ira de Rivera Schatz, quien lo desdeña por alegadamente ser un lacayo de la Junta de Control Fiscal. No obstante, hay cierta lógica en el nombramiento puesto que Pierluisi perdió en primarias en 2016 frente a Rosselló, y eso le otorga cierta legitimidad para ocupar el puesto, aunque sea poca.

Con estos acontecimientos, y los que ocurran en las siguientes horas para reemplazar a Rosselló, se configurará otra confrontación pública acaso más grave pero esta vez con la Legislatura, desacreditada por ser en esencia una institución que solo se sirve a sí misma. Dos cámaras legislativas en cuyas catacumbas se guarecen expolíticos, parientes y amigos que de otro modo no tendrían cómo agenciarse los emolumentos que allí reciben. Una legislatura a la que ronda de manera amenazante el FBI, y que pudiera recibir en el corto plazo un par de sorpresas de las autoridades federales.

No tengo duda de que se acercan días aciagos, animados por la decadencia que se observa en las palabras y los gestos de los legisladores de mayoría. El proceso de sucesión puede complicarse y los desenlaces posibles ofrecen pocas esperanzas de tranquilidad. No subestimo la capacidad de los ciudadanos para organizarse y confrontar a los legisladores, exigiendo rendición de cuentas, pero tampoco la capacidad de represión que puede el Estado desplegar para suprimir la protesta. Como ciudadanos, hay que estar vigilantes para quedar a la altura de las circunstancias. La democracia así lo exige.

Otras columnas de Pedro Reina Pérez

miércoles, 28 de agosto de 2019

Trump: incendiar el futuro

De acuerdo con Pedro Reina, en Donald Trump han encontrado albergue los peores sentimientos del sector más ignorante y nacionalista de Estados Unidos, temeroso del mundo y nostálgico respecto a un pasado que nunca existió

martes, 6 de agosto de 2019

Para interpretar las hojas del té

Transparencia y rendición de cuentas es la demanda que alimenta el malestar generalizado en Puerto Rico sentencia el historiador Pedro Reina

domingo, 21 de julio de 2019

Una sola cruz, nunca más

Pedro Reina Pérez señala quela clase política, en vez de servir a Puerto Rico, se aprovechó de nosotros hasta dejarnos en la insolvencia

💬Ver 0 comentarios