Víctor García San Inocencio

Tribuna Invitada

Por Víctor García San Inocencio
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El sistema está podrido

Hay corruptos a vuelta redonda. Un sistema político-económico corrupto no existe sin la corrupción, como tampoco sin corruptos. La colonia y el colonialismo -cínicamente confeso y sostenido por los E.EUU. en Puerto Rico- son la suprema expresión de la corrupción de la democracia. El inversionista político y el tráfico de influencias y favores a cambio de ventajas son otra manera de corromperla. Donde no hay transparencia gubernamental habita en las tinieblas lo corrupto.

A veces, cuando lo putrefacto brota en la superficie, lo corrupto se manifiesta a plena luz del día de manera grotesca. La sociedad espectacular y muchos de sus medios de comunicación se encargan de falsear y hasta enmascarar la manifestación de lo corrupto. Se puede producir una distorsión tal, que un morbo desbocado lleve a los más degenerados a admirar al personaje corrupto y aun al sistema corrupto.

Porque hay que decir que el sistema está podrido, que la corrupción es sistémica y que a la inmensa mayoría de la población se le ha hecho creer erróneamente que la corrupción es un asunto individual. La corrupción se anida, se practica y multiplica en, por y dentro de un sistema social, político y económico. Otra cosa es que su instrumentación sea hecha y aceptada por individuos.

Acaso esta conveniente atribución individualista del fenómeno corrupto responda a que se nos ha hecho creer por siglos que también en la sociedad es natural que el pez grande devore al chiquito. Bestias y lobos, sin importar que seamos buenos o malos, siquiera sin que importe que no seamos ni bestias, ni lobos, estaríamos condenados ante y hacia lo Corrupto y su presunta inevitabilidad.

A fin de cuentas, se trata de una ideología manipuladora que presenta una atmósfera tóxica, amnésica de lo solidario y recelosa de lo abnegado y misericordioso. Se trata de un gran criadero de egoísmo, indiferencia y cinismo que destierra los valores de la generosidad, la justicia y la igualdad. Pensar y sentir estos valores tan preciados a la hora de las jaiberías del tapón; ante la comidilla televisiva bochinchera de la tarde; o frente a los antros de depredación --financieros, trafiqueros o junteños-fiscales- aparte de difícil, puede parecer excéntrico o extravagante. Como también parecerá enajenado pensar, sentir y proclamar los derechos humanos precisamente cuando la Exclusión se erige, siendo un antivalor, como el mayor bien local y universal.

Lo Corrupto y los corruptos son depredadores de los derechos humanos, porque no creen en, ni entienden la dignidad humana; desangran el tejido ciudadano; son enemigos de lo justo; liquidadores de la equidad; endiosadores del Mercado y de sus iniquidades. El Mercado a su vez, va destrozando la casa común; rompiendo y corrompiendo las reglas de la naturaleza, desde el comienzo y la terminación de la vida; y a nombre de la seguridad va matando la libertad y la dignidad.

A nadie debe extrañar la apoteosis de lo Corrupto. Ni tampoco el encumbramiento de antihéroes y de antivalores, ni de sus Trumpetas. Ni siquiera deberían extrañarnos la proliferación de manifestaciones ratoniles a escala municipal de lo corrupto La disolución del tejido ciudadano, la aniquilación del derecho a la educación, el hermetismo gubernativo con su pavor a la transparencia y la colonial triple ausencia de democracia puertorriqueña  -como aspiración, como criatura congresional y como siervo de su gobierno a la Junta de Control Fiscal- son y serán su perfecto caldo de cultivo.

Aún así, es urgente seguir... seguir explicando y educando; seguir luchando frente a nuestras contradicciones como Pueblo y contra las exclusiones. Luchar contra gasoductos y depósitos de cenizas; contra la indignidad y el egoísmo prohijado por un sistema que empobrece nuestras vidas y que produce más pobres materiales, que nos desplaza de nuestro país, que nos va despojando de nuestra identidad y sobre todo, contra un sistema que corrompe.

El autor fue Portavoz del P.I.P. en la Cámara de Representantes, es abogado, consultor y  profesor universitario.

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