OPINIÓN
Las cosas por su nombre
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El socio sordo y mudo

Lo que falta saber es qué piensa Estados Unidos de los planes que se hacen aquí a su nombre y de los que le tienen como eje de todas sus aspiraciones

8 de enero de 2017 - 1:00 AM

Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados.

Por primera vez en años, durante la toma de posesión de Ricardo Rosselló como gobernador el pasado 2 de enero, no hubo un intérprete de lenguaje de señas. Los sordos que se hubieran interesado en saber lo que tenía que decir Rosselló en su primer discurso, pues, vieron a un hombre moviendo la boca y gesticulando con las manos, sin poder entender ni una palabra de lo que decía, como si hablara desde una dimensión desconocida e inaccesible.

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