Axel Rubén Casillas

Desde la diáspora

Por Axel Rubén Casillas
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El tanque de oxígeno para el futuro de Puerto Rico

Hace unas semanas resonó fuertemente la campaña de recogido de materiales escolares para los estudiantes de escasos recursos convocada por la primera dama Beatriz Rosselló; iniciativa que contó con el respaldo de la secretaria de Educación Julia Keleher, los miembros del gabinete constitucional y demás protagonistas de fotos. Esta iniciativa fue digna de admirar, en definitiva, pues intentó poner sobre el pupitre del estudiante materiales escolares que le ayudarán a desarrollarse efectivamente el nuevo año escolar, próximo a comenzar. Sin embargo, de qué nos sirve tener jóvenes con pupitres y manos llenas de materiales escolares si son sometidos a un currículo de clases que no responde a las necesidades del Puerto Rico del siglo XXI. 

Recuerdo las múltiples conversaciones con mis tíos donde estos me relataban eventos significativos en sus clases. Ahora que soy maestro, analizo la descarga de cursos que ellos tomaban en el Departamento de Instrucción Pública desde la década del 60 hasta la década del 80 y lo comparo con los que tomé hace algunos años junto con los que están tomando los jóvenes en días recientes y claramente veo muy poca evolución del currículo de clases. El acto de progresar está estrictamente relacionado con una mejora; y tomando un puñado de clases dignas de la década del 60 no es mucho lo que se puede avanzar o mejorar como ser humano, ni mucho menos contribuir al País. 

No es que los jóvenes de Puerto Rico ya no necesiten clases como Ciencias, Español, Matemáticas o Inglés; al contrario, ahora más que nunca las necesitan, utilizando las metodologías más recientes y los instrumentos de evaluación que abonen al aprendizaje más allá del salón de clases. Pero los tiempos han cambiado, y más allá de estas materias, los estudiantes requieren instrucción formal en clases como programación, sicología, finanzas personales, idiomas, robótica y principios de ingeniería, entre muchas otras. Asimismo, actividades que le ayuden a cimentar su intelecto. La escuela del presente tiene que ser el tanque de oxígeno del futuro del país, para que la inversión que se haga, valga la pena en los tiempos venideros. Hay que acabar con la educación bulímica a la que están sometidos muchos de nuestros estudiantes, donde consumen el bagazo instructivo que se les da y lo sacan de su entorno por no encontrarle utilidad. 

El Departamento de Educación tiene una obligación con el País y la ha ido dejando a un lado por estar al pendiente de otros temas. Somos fanáticos de tener las últimas actualizaciones en nuestros teléfonos y computadoras, pero no nos atrevemos a actualizar el sistema educativo para competir con el resto del mundo. Los estudiantes pasan más de doce años de sus vidas sentados en pupitres tomando Inglés, Matemáticas y Ciencias (entre otras) para acabar en un limbo educativo al final de la escuela por no haber experimentado con materias de trascendencia. Queda en la encargada de la política de educación pública, la Dra. Keleher, determinar qué quiere labrar en el sistema de instrucción. 

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