Eneida Rivera Ruiz

Punto de vista

Por Eneida Rivera Ruiz
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El teletrabajo llegó para quedarse

Si bien es cierto que previo a la pandemia del COVID-19 algunos patronos permitían a sus empleados realizar el trabajo desde sus hogares, también es cierto que muchos patronos no confiaban en que el trabajo se realizaría de forma eficiente, confidencial y cumpliendo con las métricas corporativas.  

Definitivamente la pandemia cambió drásticamente esa realidad. Los patronos se han visto obligados a recurrir a esta alternativa que, aunque no la habían descartado, era la última opción para sus empresas.

Muchas compañías han invertido a toda prisa en la compra de equipo para que sus empleados puedan trabajar de forma remota y el negocio siga operando. Y aunque han enfrentado limitaciones y obstáculos para que el trabajo se realice al 100% en medio de esta crisis de salud, quedó demostrado que la pandemia le dejó ver al mundo corporativo y al gobierno las ventajas del teletrabajo.

Y es que recientemente la gobernadora se vio obligada a establecer el teletrabajo a través de la Ley de Trabajo a Distancia del Gobierno de Puerto Rico para continuar ofreciendo los servicios a los ciudadanos. 

Sin duda esta emergencia le dio la oportunidad al sector público y privado de atemperarse a la realidad tecnológica al ofrecer los servicios en un entorno digital. 

La Organización Internacional del Trabajo, en su informe titulado Trabajar en cualquier momento y en cualquier lugar: consecuencias en el ámbito laboral del 2017, identificó como ventajas del trabajo a distancia la organización de la jornada laboral con más flexibilidad, equilibrio entre la vida personal y laboral del empleado y el aumento en la productividad. Esta investigación incluyó a 10 países de la Unión Europea, Argentina, Brasil, Estados Unidos, India y Japón.

Ante este panorama es imperativo que las empresas desarrollen una política organizacional enfocada en el trabajo a distancia que pudiera incluir acuerdos, incentivos, horarios, orientaciones o adiestramientos para fortalecer las destrezas tecnológicas y una guía para el empleado. Esto le va a permitir a ambas partes cumplir con los objetivos organizacionales sin olvidar los derechos y necesidades del patrono y el recurso humano.

Esa política de teletrabajo puede requerir adaptar o crear herramientas de evaluación de performance y mantener la productividad del empleado desarrollando actividades extracurriculares a distancia. 

Definitivamente el COVID-19 cambió la forma de trabajar en Puerto Rico y el mundo, y los patronos y empleados tienen que adaptarse a la nueva realidad: el teletrabajo. 

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