Antonio Quiñones Calderón

Punto de vista

Por Antonio Quiñones Calderón
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El temor con la consulta Estadidad Sí o No

Narró Ismaro Velázquez en su libro “Muñoz y Sánchez Vilella” un histórico incidente ocurrido allá para la década de 1960 durante una reunión del Grupo de los 22, conformado por un sector de jóvenes populares que luchaba desde entonces -la lucha no ha concluido- por una renovación de ideas, actitudes y programas en el Partido Popular. El gobernador y líder máximo del popularismo de entonces, don Luis Muñoz Marín, decidió celebrar una serie de reuniones con aquellos jóvenes para escuchar sus preocupaciones y sugerencias para el cambio político, filosófico e ideológico -que se demandaba desde entonces y a estas alturas no llega- en la colectividad roja.

Según Ismaro -quien fue secretario de prensa de Muñoz y de Sánchez, presente en una de aquellas reuniones en momentos en que los jóvenes comienzan a plantear hacia dónde debería encaminarse el “Estado Libre Asociado”, el entonces joven secretario de Comercio, Carlos Lastra (luego secretario de Estado con Sánchez Vilella durante un año), refiriéndose al sentimiento independentista que, dijo, ocupaba lugar “en la voluntad y el corazón de muchos puertorriqueños y en la mayoría de los populares”, expresó, en presencia de Muñoz, desde luego: “Todos aquí sabemos que si nos abren el corazoncito, encontrarán una bandera puertorriqueña...”.

Muñoz -lívido, escribió Ismaro-, no dejó que el deponente continuara, advirtiéndole: “Tenga cuidado el compañero, que si le abren el corazón a los cientos de miles de populares y puertorriqueños, puede perder el Partido Popular las próximas elecciones”.

Ahí radica el temor del liderato actual del Partido Popular -no de la abrumadora mayoría de los populares de “carne y hueso”, que decía don Luis Muñoz Marín: el temor de que, cuando los populares acudan el 3 de noviembre próximo a las urnas plebiscitarias y tomen en sus manos la papeleta de la consulta de “estadidad, sí o no”, se les abra el corazón en el que palpita, sin menoscabo de su amor por Puerto Rico, su identificación política con nuestra Nación, Estados Unidos de América. Quien mejor expuso ese concepto fue don Luis A. Ferré en su recordado discurso “Patria y Nación” que pronunció el 7 de octubre de 1969 en San Juan.

Dijo entonces don Luis: “Nación es un concepto de identificación política, social y humana. Patria es una adhesión del corazón al lugar donde se nace. Nuestra Nación, Estados Unidos. Nuestra Patria, Puerto Rico”. La conversión del actual régimen territorial y colonial en un estado de la Unión Federal, con los derechos plenos (ahora a medias) de la ciudadanía estadounidense, constituirá un cambio hacia la igualdad política y hacia la plenitud de los derechos, y los deberes también, de esa ciudadanía.

Desde esa perspectiva, palidece el absurdo llamado del actual presidente popular a sus huestes (bueno, a las que puedan hacerle caso) a entregarlo todo, inclusive el alma al diablo, con tal de intentar detener el logro de la igualdad política para los puertorriqueños, ciudadanos estadounidenses todos.

La igualdad política: ese es el alcance de la papeleta para la consulta del 3 de noviembre próximo.

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