Iván Garau Díaz

Tribuna Invitada

Por Iván Garau Díaz
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El terrorismo contra el plebiscito

Los líderes principales del majarete popular-independentista, de los guerrilleros urbanos del vandalismo en el paro universitario, así como la militancia líquida (que siempre miran contra el gobierno) han elegido el camino del terrorismo contra el plebiscito.

El majarete vive del poder a secas. Puerto Rico no se merece el retraimiento, abstención o boicot electoral en el plebiscito. El destino de Puerto Rico y la descolonización social, política y económica está en manos del pueblo.

Es un acto terrorista trastocar el andamiaje de nuestro sistema democrático para eliminar el territorio colonial mediante la obstrucción del derecho fundamental de los electores a votar.

Los Estados Unidos de América y sus tres ramas de gobierno que la componen tienen el deber legal y moral de reconocer el derecho natural humano de los puertorriqueños que desean eliminar el territorio actual colonial. La patria tiene la necesidad de reestructurar su deuda billonaria con el propósito de fomentar el crecimiento económico y superar la quiebra económica colonial.

El Congreso Federal no debe abandonarnos en tiempos de crisis. Puerto Rico ha sido históricamente su punta de lanza de la democracia estadounidense en el Caribe, donde radicaron sus principales bases militares con una fuerza laboral altamente especializada, educada en un país líder de la manufactura farmacéutica mundial. También los puertorriqueños fueron una fuente confiable y significativa de reclutamiento para las Fuerzas Armadas en las guerras mundiales y otras guerras en los distintos continentes.

El Congreso de los Estados Unidos de América tiene la responsabilidad histórica de eliminar el territorio colonial y combatir nuestros altos niveles de pobreza.La Estadidad es para los pobres. El Congreso federal debe solucionar el problema económico y político de Puerto Rico con medios adecuados para la seguridad, educación y salud de los puertorriqueños.

Los ciudadanos americanos que residen en la isla deben tener los mismos derechos que los demás ciudadanos americanos que residen en el continente. Por eso, todos los días aumenta la población de puertorriqueños que emigran a los Estados Unidos en busca de trabajo, servicios de salud y bienestar familiar. La emigración de puertorriqueños a Estados Unidos es secuela de la lucha descolonizadora de Puerto Rico.

Los líderes tradicionales del Partido Popular le tienen terror a perder y luchar para la descolonización de Puerto Rico. Por su parte, los electores del Partido Popular favorecen la ciudadanía americana, el voto presidencial y la unión permanente que han promovido durante los últimos 65 años que determina nuestro hoy.

En la consulta del 11 de junio, el pueblo de Puerto Rico debe responsablemente apresurarse a participar activamente para eliminar la colonia en Puerto Rico con miras a que el Congreso reconozca nuestro derecho a la igualdad en la ciudadanía, unión permanente porque nuestros lazos son fuertes, vitales y profundos de carácter político, económico y social. 

La inmensa mayoría, aproximadamente 90% de los puertorriqueños no está de acuerdo con el régimen territorial, porque no satisface las aspiraciones de los puertorriqueños.

El estado de la Unión es la solución natural a la crisis económica y al problema del estatus en Puerto Rico. El pronto reconocimiento de la igualdad de ciudadanía americana de los puertorriqueños por parte del Congreso Federal, resuelve el discrimen y violación de derechos civiles en contra de los ciudadanos americanos residentes en Puerto Rico.    

La lucha de los líderes populares por la palabra “ELA” es fútil e inútil y equivale a la lucha por el poder burocrático y personal. La respuesta a lo anterior del país debe ser que basta ya de ese poder de fatalidad.

La retirada de participar en el plebiscito constituye una acción deliberada inútil para pretender prolongar la subordinación ilimitada de Puerto Rico al poder inherente y discriminatorio que reside en el Congreso de Estados Unidos bajo el Art. IV de la Constitución Federal. 

Puerto Rico inició con fuerza una transformación en profundidad para convertirse en estado de la Unión. El deseo del país a formar parte de la Unión ha rebasado al partido y al gobierno.

Las encuestas recientes reflejan que la inmensa mayoría de los puertorriqueños van a votar para proteger la ciudadanía americana y la gran asociación permanente de los puertorriqueños con los Estados Unidos con común ciudadanía, moneda común, defensa común y común fe en la democracia.

El ELA es hoy un mito en la historia de nuestra vapuleada colonia centenaria. El plebiscito para la descolonización de Puerto Rico es esencial para la reestructuración de nuestra economía quebrada que colapsó y fracasó.

La colusión popular independentista en el retraimiento electoral por terror es una irresponsabilidad antisocial con el sistema democrático. Ese majarete es ajeno a nuestra tradición democrática.

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