Ramon L. Nieves

Tribuna Invitada

Por Ramon L. Nieves
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El Título III no impedirá alza en la tarifa de luz

La decisión de la Junta de Supervisión Fiscal (“la Junta”) de someter a la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) al Título III de PROMESA determinará el futuro del Puerto Rico moderno. Previo a esta solicitud de “quiebra”, la Junta rechazó el acuerdo entre la AEE y sus bonistas, extendido en casi veinte ocasiones, y enmendado por el actual gobierno.

¿Cómo fue posible quebrar a una entidad que posee el monopolio legal sobre la energía? La política partidista, los intereses creados, y la falta de voluntad para cambiar, hicieron fracasar a la AEE.

Las ganancias de la AEE comenzaron a decrecer desde el inicio de la actual depresión económica. El cierre de negocios, el fin de la Sección 936, y la emigración masiva, diezmaron sus ingresos.

La política partidista impidió que la AEE hiciera lo que cualquier utilidad haría: revisar tarifas, eliminar subsidios, reformar su gobernanza, mejorar cobranzas, y reducir el hurto de energía. Los gobiernos optaron por la vía fácil de coger prestado.

Carlos García (quien hoy se sienta en la Junta con cara de “yo no fui”), autorizó 8 emisiones de bono en 2010 para la AEE, por la cantidad total de $3.7 mil millones. Sumando otras emisiones de bonos de 2012 y 2013, el gobierno quebró a la AEE a fuerza de más de $5 mil millones en préstamos.

El acuerdo entre la AEE y sus bonistas fue negociado a punta de pistola, pues en 1984 el Congreso nos quitó la opción de la quiebra. Era un acuerdo malo para el país. La emigración masiva iba a provocar aumentos periódicos de las tarifas energéticas. Aunque malo, el acuerdo ayudó a evitar el peor escenario: demandas ante los tribunales, y un aumento de la luz entre 8-10 centavos kWh.

Advierto que el proceso de la AEE bajo el Título III no impedirá aumentos en la tarifa energética. Los bonos de la AEE son revenue bonds: bonos emitidos por un deudor con capacidad de aumentar tarifas. Por otra parte, espero que dentro del proceso judicial se pueda “auditar” la deuda emitida por la AEE desde 2010, que muchos consideramos ilegítima.

La escritura está en la pared. La sección 503 de PROMESA contempla la privatización de la generación de energía. Cuatro miembros de la Junta de Supervisión Fiscal publicaron un artículo en el Wall Street Journal favoreciendo la privatización de la AEE. Ni la privatización, ni el actual modelo público de la AEE, garantizan de por sí un mejor servicio eléctrico, a menor costo para el pueblo.

La quiebra de la AEE es la quiebra de la politiquería, los intereses creados, y la resistencia al cambio. Comienza una era de incertidumbres en torno al panorama energético de nuestro país. 

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