William A. Gould

Tribuna Invitada

Por William A. Gould
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El valor de un árbol caído

Son muchos los beneficios ecológicos de los árboles caídos en los bosques. Estos árboles son una parte esencial en el ciclo de vida de los ecosistemas forestales y una fuente importante de nutrientes. Pero, ¿cuál es el valor de un árbol caído dentro del entorno urbano, enredado en el tendido eléctrico, sobre una residencia o verja?

Es fácil pensar que estos árboles son un estorbo y no proveen beneficio alguno. Sin embargo, la realidad es que estos árboles caídos proveen mucho más que un valor ecológico. La madera de árboles caídos tiene valor económico y cultural, pues el costo de remoción de un árbol puede ser compensado con el valor de la madera que produce.

En Puerto Rico hay una gran cantidad de árboles caídos a causa de los huracanes Irma y María. Todavía es importante acordar un plan de alternativo de recuperación que no solo sea quemarlos o triturarlos.

Un proyecto de recuperación de madera en Puerto Rico requiere visión, energía, pasión e inversión: establecer como meta que es importante hacerlo. Maximizar el valor de decenas de miles de árboles caídos requiere la colaboración y coordinación de agencias gubernamentales, negocios e individuos involucrados en el proceso de respuesta y recuperación tras los huracanes.

Uno de los primeros pasos necesarios es entender qué tipo de recurso representan los árboles caídos. En Puerto Rico contamos con una variedad diversa de especies de árboles. Algunos crecen rápido y otros más lentamente. Algunos proveen deliciosas frutas y bellas flores, otros sombra, y hasta protegen nuestras fuentes de agua. Pueden crecer en todas partes y están compuestos de madera. ¡Y qué bella y deseable es la madera producida por los árboles en Puerto Rico! Caoba, teca, acacia, ausubo, mangó, majó, almendro, pino y cedro son algunas de las cientos de especies existentes en la isla. Es mucha más variedad que la de nuestros vecinos del norte.

Cada especie de árbol tiene propiedades particulares y de valor económico y cultural único. Para aprovechar el valor de los árboles caídos es necesario conectar con el usuario o beneficiario que lo aprecie y esté dispuesto a pagar por su valor. En Puerto Rico pagamos millones de dólares anualmente en productos madereros importados. No obstante, con la planificación e inversión adecuada podríamos suplir para nuestro consumo y el resto del mundo parte de la madera más valiosa en el mercado.

En términos prácticos, la conexión entre un árbol caído y el mercado para su consumo implica trabajo arduo, que incluye un buen inventario de los árboles caídos por especie y condición, un plan para el procesamiento, secado y almacenamiento de la madera, conocimiento de los mercados existentes y el desarrollo de nuevos mercados y productos madereros. Los potenciales beneficios incluirían la creación de empleos en la producción local y sostenible de productos, y el mejoramiento de nuestra vida cultural y económica. Un proyecto exitoso para la producción de madera de árboles tropicales caídos pudiera también servir como modelo para el Caribe y otras partes del mundo.

Han pasado más de diez meses desde el paso de María por la isla. En este periodo hemos encontrado muchos obstáculos en el proceso de salvamento de madera y los troncos de árboles caídos. No obstante, nuestra madera es dura y preciosa; aún la parcialmente descompuesta o afectada por insectos pudiera contener patrones y texturas que, en aplicaciones y mercados específicos, pudiera generar un alto rendimiento económico. Este es el momento de redoblar nuestros esfuerzos para coordinar y desarrollar un proyecto de recuperación de madera puertorriqueña.

Los árboles caídos como consecuencia del huracán pueden ser una fuente importante de beneficios económicos y culturales. Si maximizamos el valor de la madera de árboles caídos ahorraríamos dinero en las operaciones de recuperación, los costos y vulnerabilidades en futuros eventos, y utilizaríamos el conocimiento generado para mejorar los esfuerzos de reforestación e impulsar desarrollo sostenible para beneficio de negocios locales, artesanos, agricultores y dueños de fincas privadas. Con la planificación y el apoyo adecuado, pudiéramos disfrutar, no solo los beneficios de los árboles vivientes, sino de los árboles caídos y sus beneficios ecológicos, económicos, educativos y culturales.

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