Luis Toro Goyco

Punto de vista

Por Luis Toro Goyco
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El verano boricua

Solo doce días le tomó a nuestro pueblo revocar de facto al Tribunal Supremo de Estados Unidos en People v. Sanchez Valle y acusar, enjuiciar públicamente, condenar y derrocar al gobierno de Ricardo Rosselló Nevares (Rosselló). 

Como sabemos, en junio de 2016 el Tribunal Supremo de Estados Unidos resolvió en dicho caso que la fuente última del poder de Puerto Rico para procesar criminalmente a una persona surge del Congreso de ese país.  Sin embargo, en este caso el pueblo de Puerto Rico, armado de su poder constituyente, se lanzó a las calles y ahí acusó, enjuició públicamente, condenó y derrocó al gobierno de Rosselló sin tan siquiera quejarse o consultar al Negociado Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés), al llamado Gran Jurado, al Tribunal Federal ni a ninguna otra entidad de los gobiernos de los Estados Unidos en o fuera de Puerto Rico. 

En ese proceso público y masivo, nuestro pueblo afirmó su poder para juzgar  a esta pandilla de rufianes, como los llamó Benjamín Torres Gotay, condensado en las consignas: “Yo soy boricua pa’que tú lo sepas” y “Somos más y no tenemos miedo”. Los acusó por despilfarrar y permitir a sabiendas que otros dilapidaran nuestro patrimonio nacional, promover y permitir el desmantelamiento de nuestro sistemas de educación y salud, por vilipendiar y permitir a sabiendas que otros vilipendiaran a la mujer puertorriqueña y lacerar su honor y dignidad, profanar los cadáveres de miles de puertorriqueños fallecidos durante la tragedia de María, la burla y el desprecio a los patriotas caídos Marta Font de Calero y Carlos Gallisá Bisbal, entre muchos otros delitos. 

Finalmente los condenó, cuando cientos de miles de voces y millones de mensajes de boricuas exigieron “¡Ricky, renuncia!”. Más aún, el pueblo amplió su condena para incluir al ente dictatorial que impone la injusta austeridad que nos empobrece para enriquecer unos buitres. Por eso las multitudes, en San Juan y por todo el archipiélago nacional, una y otra vez coreaban “¡Ricky, renuncia, y llévate a la Junta!” 

Ese Pueblo indignado no bajó la guardia hasta que la pandilla fue renunciando y el propio gobernador consignó expresamente su renuncia.  Aún ahora, se mantiene vigilante y continúa exigiendo la salida de otros corruptos.

Pero en esas multitudinarias asambleas públicas nuestro pueblo no se limitó a exigir la salida de esa camarilla y rechazar la deuda odiosa, sino que exigió cambios fundamentales en la gobernanza, la forma y selección del gobierno, la conducción, manejo, administración y distribución nuestros recursos y los bienes que producimos. 

Nuestro pueblo hizo claro su repudio al bipartidismo corrupto que nos ha sumido en la crisis económica y moral que nos asfixia, y a la Junta dictatorial que representa nuestra falta de los poderes necesarios para dirigir nuestro destino. Nuestro pueblo ha expresado la deseabilidad de una legislatura unicameral, de limitar los términos por los que se elijan el gobernador, los legisladores y otros funcionarios a nacional y nivel municipal, adoptar medidas como la segunda vuelta, el referéndum revocatorio, la representación proporcional de los partidos y otras. 

Pero la implantación e instrumentación de la mayoría de esas medidas no es posible dentro del marco la Constitución actual y de la relación existente con los Estados Unidos en este momento. Para ello es indispensable una revisión profunda de la Constitución y una transformación radical de la relación política con los Estados Unidos.  

Si queremos alcanzar los cambios expresados por nuestro pueblo en esas concentraciones es indispensable que nos inscribamos y participemos en las próximas elecciones votando exclusivamente por aquellos candidatos y candidatas que se comprometan expresamente a apoyar la celebración de una Asamblea Constitucional de Estatus y/o Asamblea Constituyente y la soberanía para Puerto Rico. Este es un paso indispensable para que la legislatura apruebe y el gobernador o la gobernadora firme una ley que ordene la convocatoria a una Asamblea Constitucional de Estatus y/o Constituyente en la que se pueda enmendar la constitución y transformar la relación política con Estados Unidos.

A propósito del título de este escrito, el profesor Jaime Lluch que fue quien acuñó la frase “Verano Puertorriqueño”.

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jueves, 15 de agosto de 2019

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