Javier J. Lamboy Hernández

Punto de Vista

Por Javier J. Lamboy Hernández
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El verano de 2019 y el PPD, ¿ahora qué?

Si hay algo que vamos a poder afirmarle a las generaciones venideras es que Puerto Rico derrocó a un gobernante en el verano pasado. El logro no puede adjudicarse a algún partido, movimiento político particular o a una persona. El país, y solo el país, logró que, por primera vez en su historia y de forma pacífica, un gobernante tuviera que abdicar. Hoy, sin duda, podemos afirmar que la política puertorriqueña cambió permanentemente desde julio del 2019. Lo hizo desde la base, dejando a un lado la vieja intentona de cambiar a la gente desde las esferas del poder. Es desde esa la perspectiva con la que el Partido Popular Democrático (PPD) debe celebrar la convención de este fin de semana: como un ejercicio de introspección mediante el que transformemos nuestra institución, tomando como base los reclamos de la gente durante este verano

Es desde esta perspectiva también con la que los líderes en el Partido Popular Democrático, candidatos a la gobernación, Comisaría Residente, Senado, Cámara de Representantes y alcaldías deben proyectarse ante nosotros, quienes iremos a elegirlos como nuestros candidatos, no solo de cara al 2020, sino como instrumentos para la transformación de nuestra democracia. Es la convención donde los populares esperan que los candidatos comiencen a plantearnos sus lineamientos políticos: fiscalización, logros durante su trayectoria, su filosofía de gobierno, pero, sobre todo, cómo se gobierna y cómo se erradica la gobernanza tradicional rechazada por el país y causante de la renuncia de Ricardo Rosselló. 

Esta última debe ser el eje de los discursos, de las propuestas y de la filosofía de cada uno de los aspirantes. Ello, a través del distanciamiento con la tradicionalidad, la apertura del partido a la diversidad ideológica, la demostración de ser totalmente distintos al Partido Nuevo Progresista (PNP) y la reafirmación del PPD como la institución apta para transformar a Puerto Rico.

De lo que debe carecer nuestra convención es de discursos donde el aspirante se autoproclame como “mejor” o “única opción” para derrotar al PNP. Quien lo haga, no entendió el verano del 2019. Derrotar al PNP en el 2020 es un objetivo, no la meta. La meta es formar un buen gobierno, un gobierno transparente, con el oído en tierra y consciente de la transformación sociopolítica de nuestro país, reflejada en cada manifestación, marcha, cántico y pronunciamiento ocurrido este verano.

El popular de base no estuvo ajeno a esos pronunciamientos. De hecho, muchos de ellos también fueron parte del proceso: marcharon, cantaron consignas de lucha, se pronunciaron. Es a esos populares a quienes se les debe convencer, es a nosotros, a quienes nos toca escuchar y decidir quién queremos que nos represente en ese proceso de transformación. Es transformar, para ganar.  


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