Rafael Tirado Rivera

Punto de vista

Por Rafael Tirado Rivera
💬 0

El Verano del 2019 en la agenda del PPD

Pasados los eventos del Verano del 2019, queda reflexionar sobre sus repercusiones en todos los ámbitos de la vida social, económica y política del país. Desde las elecciones del año 2000, ningún partido político o gobernador repite mandato. La diferencia es que los gobiernos electos duraban al menos cuatro años y ahora duran dos años o 5 días. Ese panorama es aterrador para los partidos políticos tradicionales. 

El gobierno del Partido Nuevo Progresista, liderado por Ricardo Rosselló, fue la primera víctima del descontento masivo canalizado en las calles de Puerto Rico. Esto supone un reto enorme para el Partido Popular Democrático (PPD) que celebra este fin de semana su convención en Fajardo. Como partido con opciones reales de triunfo debe asumir el descontento y transformarlo en agenda de futuro, si no quiere terminar en las cenizas del gobierno de Rosselló.

El PPD tiene la obligación imperiosa de plantear al país escenarios y posibilidades distintas a los viejos problemas de siempre. Para esto necesita credibilidad, elemento sacrificado en muchas ocasiones por acciones del pasado y que no son ajenas a la madeja de eventos que desató el Verano del 2019. 

Es por ello que esa agenda que surge del verano y que exige el país comienza por sacar el dinero de la influencia y la influencia del dinero como método de financiamiento del partido y de su candidata o candidato a gobernador. Ello como medida para restaurar la credibilidad. Los cambios que tiene que impulsar en su agenda el PPD no pueden estar amarrados a intereses de cabilderos y de grandes donantes. El PPD debe asumir el modelo de muchos donativos de pequeñas cantidades, que le dio respiro a la colectividad al comienzo del verano, cuando no tenía dinero para pagar los servicios públicos.

Si algo nos dejó claro el Verano del 2019 es la necesidad de la creación de nuevos espacios de participación que regeneren el maltrecho tejido democrático de Puerto Rico. El PPD no puede actuar de espaldas a esta realidad, ni como regente de las cosas como están, y debe convertirse en promotor activo de una reforma política que le devuelva poderes al pueblo y restaure el control de la gente sobre sus instituciones. El referéndum revocatorio, la limitación de términos, la legislación por iniciativa ciudadana y la convocatoria a elecciones generales especiales en caso de vacantes a todos los niveles, deben formar parte de esta reforma política. Del mismo modo, tiene que abrir espacios para el desarrollo de una agenda feminista que apalanque la aportación de la mujer puertorriqueña en el quehacer económico, social y político de forma igualitaria.

Los reclamos de la juventud, protagonistas del Verano, deben formar parte activa de la agenda. El PPD debe asumir un rol protagónico en la lucha contra la crisis climática de la que somos víctimas por nuestra condición de isla tropical, impulsando la transición agresiva a fuentes renovables de energía y abandonando de inmediato la quema de carbón. Urge diseñar una nueva política ambiental que sirva de guía para el desarrollo sustentable y para establecer planes eco amigables de mitigación de los efectos de la crisis climática. 

El PPD debe impulsar una nueva forma de atender el crimen y la violencia, dando por terminada la guerra en contra de las drogas para atender la adicción como problema de salud pública y legalizando la marihuana de forma justa, para que las comunidades que han sufrido la marginación y la criminalización de la pobreza se beneficien de la formalización de este mercado.

Esto sería un buen inicio para una agenda de futuro y transformación, si logra el PPD atender el gran reto de alejar la influencia del dinero de su plataforma de gobierno y de sus acciones posteriores. Sin olvidar los retos de la relación actual con los Estados Unidos y la existencia de la Junta de Control Fiscal. 

El país cambió en María y su primera acción fue sacar al gobernador cuando las condiciones así lo determinaron. La gente ya no se conformará con menos, ni elegirá al menos malo. Esa forma de pensar nos trajo hasta aquí. Ahora le toca al PPD demostrar que aprendió la lección y que tiene la capacidad de aprender de los errores ajenos y más importante aún, de los errores propios. Las sacudidas del Verano del 2019,determinarán la agenda de las próximas elecciones y las próximas generaciones.

Otras columnas de Rafael Tirado Rivera

💬Ver 0 comentarios