Jorge Suárez

Punto de vista

Por Jorge Suárez
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El virus de la violencia también hay que pararlo

La cuarentena impuesta por la gobernadora Wanda Vázquez es una de las medidas correctas para lograr contener la propagación del COVID-19 que se ha apoderado del mundo. Paralelamente surgen en nuestra sociedad efectos de esa restricción de libertad impuesta. Según estudios sicológicos, al existir situaciones de irregularidad o tensas como fue el evento del huracán María se trastocan los intercambios sociales. La situación que vivimos hoy es muy parecida psicológica y socialmente hablando, conlleva un desajuste y tensiones que no son las usuales o las establecidas en el entorno de convivencia. 

De igual forma, algunos de los factores que inciden en los aumentos de delitos de violencia doméstica son aquellos que afectan núcleos familiares inestables, se consume más alcohol, hay menos ingresos y existe frustración por múltiples factores, incluyendo el no poder cumplir con las responsabilidades económicas contraídas. Todo este cuadro se agrava más cada día ante el toque de queda, que trae consigo menos movimiento, menos interacción social, más aislamiento y espacio para pensar. 

La violencia doméstica se define por Héctor Mora Chamarro, en su publicación Manual de Protección a Víctimas de Violencia de Género, como cualquier comportamiento dentro de una relación íntima que causa daño físico, psicológico o sexual. Los comportamientos incluyen: actos de violencia física, agresión como bofetadas y patadas; maltrato psicológico, como la intimidación y la humillación; las relaciones sexuales forzadas y otros diversos comportamientos de control, tales como: aislar a una persona de su familia y amigos, el seguimiento a sus movimientos y restringir el acceso a la información o asistencia.

Nuestro país está sumergido en atender la situación de salubridad del pueblo y en preservar la vida de los que habitan la isla. Ante todo, es un derecho humano y una obligación del Estado, pero sin menospreciar los elementos aledaños que pueden aflorar a causa de las circunstancias irregulares impuestas. Desde los terremotos, meteoritos y ahora el virus del COVID-19, se han registrado en el país 13 asesinatos de mujeres, o sea, desde enero se registra cada 5.1 días un asesinato de una mujer en Puerto Rico. Este pasado fin de semana hubo múltiples querellas de violencia doméstica. 

Las vidas de esas mujeres no estuvieron expuestas al virus COVID-19, pero sí al virus de la violencia de género. Necesitamos atención del gobierno y de la ciudadanía como responsabilidad compartida para lograr atender este virus que es letal y afecta a miles de mujeres en el mundo. Este virus, también lo paramos unidos. Hay que seguir y no distraernos de la realidad de nuestro país y estar alerta dentro de nuestra sociedad.


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