Inés Figueroa Soto

Punto de vista

Por Inés Figueroa Soto
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El virus no acaba con los agresores

Desde el momento que se determinó por orden ejecutiva la implantación del toque de queda, al parecer también se escondieron los problemas sociales que aquejan a nuestra sociedad puertorriqueña. Se habrán olvidado del niño que día a día vive con maltratos y de la niña que es abusada, quienes a veces solo son un expediente más en algún escritorio del Departamento de la Familia. Claro, tenemos una frase muy icónica, “el fin justifica los medios”. Por un bien mayor de acabar con un virus debemos hacer sacrificios, pero no creo que sacrificar la seguridad de otros sea una justificación válida.  

La idea es que nuestro gobierno no se puede olvidar de que, durante 15 días, muchos niños, mujeres, hombres estarán viviendo con sus agresores/as 24 horas al día. La realidad de muchas mujeres es, quizás, que sus ocho horas de trabajo son el respiro de su calvario de agresiones.

El aislamiento social no solo invisibiliza los casos de violencia de género, sino que además provoca un estado de ansiedad a las víctimas por estar 24 horas encerradas/os con su agresor y sabiendo que no pueden huir, o que tal vez nadie las auxilie por miedo a un contagio de coronavirus. Porque lamentablemente nadie denuncia lo que pasa bajo los techos, para que no se les tache de “metiches”. 

En China se han triplicado los casos de violencia de género desde la cuarentena (Telecinco, 2020). La realidad es que estamos viviendo nuestro peor momento en todos los esquemas; no podemos limitarnos a solo ver esto como un proceso de aislamiento social y que en 15 días estaremos bien. Debemos considerar qué pasará en estos 15 días con las mujeres, niños, hombres que ahora mismo están siendo agredidos por su verdugo y no tienen manera de escapar de él o de ella. 

Perdónenme, pero no creo que el virus acabe con los agresores. Tal vez no salgan a la luz los diferentes abusos, por miedo a consecuencias, pero durante estos días la violencia de género no acabará. Tenemos dos problemáticas aquejando a nuestra sociedad a la misma vez, una que es foco de atención de todos los sectores y de nuestro gobierno y otra que si no la mencionan nadie se empatiza. 

Tener una enfermedad como el coronavirus no es sencillo, pero vivir día con día con un agresor tampoco lo es. No debemos olvidar la incidencia de los casos de violencia de género que ocurren en nuestra isla y en diferentes países del mundo. 

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