Bárbara I. Abadía-Rexach
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Emergencia nacional

Hay imágenes vistas que difícilmente se borran de la memoria. Hay historias leídas que difícilmente se borran de la memoria. Hay historias escuchadas que difícilmente se borran de la memoria. Hay experiencias vividas que difícilmente se borran de la memoria.

En enero de 2019, una mujer grabó en vídeo a un hombre mientras este rompía una ventana y entraba a la residencia a agredirla verbal y físicamente. La grabación se hizo pública en las redes sociales este mes de septiembre. La imagen es aterradora. La desesperación de la madre de la víctima irrita, conmueve. Horrorizan los comentarios de burla publicados en un página de policías, los memes insensibles y las declaraciones del teniente José Juan García, que admitió que, desde hace varios meses, buscaban al hombre violento, acusado de varios delitos. La publicación del vídeo aceleró su captura. ¿Qué hubiese pasado si la grabación no hubiese circulado públicamente?

En marzo, una adolescente de 13 años sufrió quemaduras en el 90% de su cuerpo. Yomaira Martínez fue víctima de un hombre de 19 años que la quemó. En mayo, Yomaira falleció. Si provocaba sufrimiento leer la historia espeluznante; su muerte causó dolor. El agresor se declaró culpable y fue sentenciado a 99 años en prisión. ¿Qué hubiese pasado si Yomaira no hubiera fallecido?

En agosto, Arellys Mercado-Ríos fue asesinada. Escuchar el testimonio de su novio atormenta. El llanto de la familia de Arellys conduele.

En 2011, una mujer alega haber sido víctima de actos lascivos por parte del exalcalde del municipio de Guaynabo Héctor O’Neill. La acusación se hizo en 2017. Todavía en 2019, se dilucida si habrá juicio o no contra el hombre. O’Neill, además, fue acusado de maltrato, agresión sexual, acoso sexual y exposición deshonesta. Las declaraciones de las mujeres provocan repulsión por el presunto sátiro. Desafortunadamente, son experiencias que resultan familiares para muchas mujeres que han sido violentadas en espacios no domésticos.

Hay muchas formas de agredir, quemar, matar y violar a las mujeres. La violencia que se ve, se lee, se escucha y se vive, difícilmente, se borra de la memoria colectiva de estas. ¡Emergencia nacional!


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