Orlando Parga

Punto de vista

Por Orlando Parga
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Encaminados hacia el desastre

It’s happening as we speak!  Como disturbio atmosférico que sale de las costas de África buscando el calor de las aguas tropicales del Caribe para convertirse en huracán, los dos partidos principales, Nuevo Progresista y Popular Democrático, se energizan hacia el desastre.  

El lanzamiento de múltiples aspiraciones a la gobernación iniciado desde el campo opositor popular que ahora igualmente se despierta en el partido de gobierno tras la abrupta salida del gobernador Rosselló, es la energía que empuja tiempo tormentoso. Antes de explosionar el pasado julio, el renunciante ejecutivo ya tenía casi dos millones de dólares recaudados para su reelección; mientras que en el campo popular Roberto Prats, Eduardo Bhatia y Carmen Yulín Cruz poseen indiscutible posibilidad de atraer financiamiento.  La fecha fatídica es en diciembre, vencido el plazo de oficializar candidaturas.  Ya sabemos que Pedro Pierluisi está a bordo y – anticipando el reto – ¿cuántos más faltan?

De lo que hablamos es del pecado original, de la manzana, de la corruptela que nos trajo a donde estamos y amenaza empujarnos más profundo en el pantano… de los millones por recaudar, del convite multimillonario para la campaña de la gobernación 2020. Sea quien sea el nominado progresista o popular, y el que de ellos prevalezca en 2021, ¿quiénes pagarán la factura?

Los cuatro gobernadores de solo término y el último que ni siquiera pudo completarlo salieron salpicados de escándalo público, precisamente por favoritismo a los inversores que alimentaron sus arcas de campaña. La paciencia anda escasa. El desprestigio político que condujo a la desestabilización de este verano, va camino de algo peor.  

Los partidos viven de la memoria histórica, pero desoyen la inmediata. Los candidatos andan por las nubes, la ambición insensibiliza, se desentienden del cómo financian sus campañas; sueñan la lontananza en cúspide de poder, inmunes a los gérmenes del billete sustraído al presupuesto gubernamental.

La teoría es que ya existen leyes, controles y garantías electorales. Ningunas impidieron la quiebra económica y degradación moral que vivimos. Estamos a tiempo de impedirlo… que ocurra otra desgracia el verano 2021.

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