Rafael W. Rodríguez Cruzado

Tribuna Invitada

Por Rafael W. Rodríguez Cruzado
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En crisis las playas de Puerto Rico

Recién hemos visto como la erosión costera ha impactado severamente la zona de Ocean Park. ¿A qué se debe? Sin duda ha habido un aumento en la energía de las olas y/o corrientes marinas del área. Eso ha impactado adversamente esta playa capitalina.

De vez en cuando ocurre un evento, (en este caso dos seguidos) como los huracanes Irma y María que muy bien pudieron haber modificado la hidrodinámica del área. No podemos descartar que la topografía del fondo marino de esa zona haya cambiado lo suficiente como para alterar la dirección y/o velocidad de las corrientes marinas y/o el ángulo en que el oleaje impacta la playa. El resultado ha sido un perfil de playa que se asemeja más al que ocurre en invierno cuando el oleaje es mayor al que usualmente tenemos en verano.

Es predecible que los residentes y comerciantes de la zona de Ocean Park van a exigir que el gobierno tome acción para proteger sus propiedades del embate de las olas. Bajo esta emergencia los residentes podrían solicitar un permiso para hacer mejoras temporales para atender la situación. Es también predecible que estas mejoras no es más que un amurallamiento de la infraestructura más afectada y que desafortunadamente, como hemos visto una y otra vez a través de todo Puerto Rico, se convierte en “mejoras” permanentes que va a causar, a largo plazo, mayor erosión aún. El amurallamiento de las playas no es una solución a la erosión costera.

Los fondos federales bajo el Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos (Usace) que se han identificado para atender la erosión costera en Puerto Rico no deberían ser usados para amurallar las playas sea con gaviones, espigones, y otras formas de revestimientos. Jamás saldremos del problema de la erosión costera de esa forma.

Propongo que el Usace se asesore de un equipo científico multidisciplinario local que incluya expertos en geología marina, oceanografía física y biológica e ingeniería de costas, entre otras disciplinas, y con la representación de agencias pertinentes del gobierno de Puerto Rico, llevar a cabo lo siguiente:

1. Identificar cuales playas, de las 60% de la isla que están en varios estados de erosión, son de prioridad para el país para así atender estas con premura.

2. Calcular la tasa de erosión de estas playas. Esto es importante para determinar la distancia mínima de la orilla a donde se podría construir infraestructura en playas aun por desarrollarse.

3. Hacer estudios que definan la hidrodinámica costera de estas playas para así diseñar como reducir la energía del sistema.

4. Construir rompeolas, preferiblemente sumergidos como los arrecifes artificiales, a una distancia y orientación relativa a la playa, basado en los estudios de la hidrodinámica del litoral.

5. Ver la factibilidad de restaurar dunas y sembrar vegetación adecuada para proteger la arena de la playa.

Por último, es imprescindible que el gobierno modifique las leyes que definen y regulan la zona marítima terrestre para así prohibir la construcción en esta zona. La construcción indebida en la zona marítima terrestre ha sido, en gran medida, la causante de mucha de la erosión costera en Puerto Rico.

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