Jesús A. Garay Vega

DÉCIMO ANIVERSARIO DE AGENDA CIUDADANA

Por Jesús A. Garay Vega
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Energía. Economía. Ecología.

El U.S. Green Building Council-Capítulo de Puerto Rico forma parte de Agenda Ciudadana desde sus inicios, pero nuestra participación se tornó más activa desde que se creó el proyecto de “Juntos por Puerto Rico”, en el que lideramos el eje de “Sostenibilidad Ambiental y Adaptación Climática” como motor de desarrollo económico sostenible para Puerto Rico, en el cual enlazamos la energía con la economía y la ecología.

No podemos hablar de desarrollo sostenible, ni de prosperidad económica, ni de salud ambiental, ni de resiliencia climática, ni de calidad de vida, ni de competitividad global, si primero no hablamos de energía. La energía es un tópico de enorme relevancia para la actividad humana, ya que permite el desarrollo de la vida en la tierra y sostiene la actividad económica.

La energía, por definición, es la capacidad de producir algún tipo de trabajo o poner algo en movimiento. Definición, que, de manera notable, precisa lo que necesita Puerto Rico: poner en movimiento su capacidad para producir trabajo. Debemos poner a trabajar hoy a nuestra gente en la construcción de la infraestructura energética del futuro y liberarnos de las constricciones energéticas del pasado.

Para lograr un desarrollo socioeconómico sostenible, prosperidad económica, resiliencia climática y salud ambiental, tenemos que reconocer el vínculo inexorable entre la energía, la economía y la ecología. Nuestro sistema energético define nuestro sistema económico y nuestro sistema económico impacta a nuestro sistema ecológico.

Lamentablemente, nuestro sistema económico está basado en un irracional e insostenible supuesto de que nuestro sistema energético, basado en la quema contaminante de combustibles fósiles, es inagotable e irreemplazable.

La primera ley de termodinámica dicta, de manera simple, que la materia ni se crea ni se destruye, tan solo se transforma. Esto implica que toda producción económica requiere la transformación de materia prima provista por nuestro único y finito planeta. Esta condición limitante restringe irrevocablemente nuestra capacidad de crecimiento y el tamaño físico de nuestra economía.

La segunda ley de la termodinámica le impone una restricción más severa aún a la disponibilidad de los recursos naturales. Esta segunda ley, conocida como Entropía, nos enseña que la disolución del orden natural de las cosas siempre aumenta. En otras palabras, la naturaleza tiende al desorden.

En términos económicos, esto quiere decir que las cosas se rompen, se gastan y hay que eventualmente reemplazarlas. Esto hace que su utilidad disminuya con el pasar del tiempo y que su propio proceso productivo aumente el desorden. Una derivación de esta ley es que es imposible hacer trabajo sin energía y que la energía no se puede reciclar. 

La única fuente sostenible de energía baja en entropía es el sol. Por consiguiente, un sistema económico sostenible no puede convertir materia prima en productos y luego desecharlos como desperdicios en un tiempo menor al que le toma a los flujos energéticos del sol reponer ese orden perdido en el proceso. La complejidad que han alcanzado los ecosistemas y las relaciones entre estos, a través de una evolución milenaria, son una respuesta a la necesidad de capturar energía solar y crecer su orden orgánico y estructural.

En fin, en la medida que degradamos los ecosistemas, reducimos la capacidad de la energía solar para reponer el orden perdido. La supervivencia humana requiere ecosistemas saludables capaces de convertir la energía solar y la materia prima disponible en servicios y productos ecológicos esenciales.

En el Concilio de Edificios Verdes, Capítulo de Puerto Rico, llevamos más de 10 años promoviendo la transformación de nuestras comunidades mediante el diseño, la construcción y el mantenimiento de edificios ambiental y socialmente responsables, lucrativos y saludables para vivir, aprender y trabajar. 

Únete y celebra con nosotros el 10mo aniversario de Agenda Ciudadana. Aprende y aporta a un balance vigoroso y dinámico entre el bienestar social, la salud ambiental y el desarrollo económico.

Ayúdanos a convertir nuestras comunidades en unas sustentables y socialmente justas, donde se respeten a todos los miembros y existan oportunidades para todos por igual. 

Queremos edificios y comunidades que regeneren y sustenten la salud y la vitalidad de todos los seres vivos en el lapso de una generación. Esa es nuestra misión. Después de todo, de que te vale tener una casa bonita o un edificio eficiente si no tienes un planeta donde colocarlos.

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