Mayra Montero

Antes que llegue el lunes

Por Mayra Montero
💬 0

Engaños e imprudencias

Aquí no nos ha engañado FEMA, ni el Cuerpo de Ingenieros, ni el Tesoro, ni la Junta de Control Fiscal.

Las cosas hay que establecerlas con sinceridad aunque duelan, porque en este momento, el gobierno de los Estados Unidos no es el que nos está ocultando la verdad. Al contrario, creo que no ha podido ser más diáfano en sus “mensajes”.

Para decirlo claro, es el gobierno de Puerto Rico, elegido para que administrara con prudencia y lealtad, el que nos está engañando. Y no solo este gobierno, por supuesto, el anterior nos estuvo mintiendo a gusto y gana hasta que se fundió. Pero como el que nos importa ahora es este, pues a este hay que pedirle cuentas.

Es inaudito que todavía el miércoles pasado, y ante las condiciones que se han fijado por Estados Unidos para desembolsar el préstamo de emergencia a la isla, el gobernador siguiera esquivando la realidad, diciendo que es “equivocada” la interpretación que hicimos de la carta que enviaron FEMA y el Tesoro.

El párrafo que publicó este diario, citando a Rosselló, fue alucinante:

“El acuerdo es que para que cuando bajen los recaudos en Puerto Rico, empiecen a llegar los préstamos ¿Qué quiere decir eso?”

¡Sí, sí, díganos qué quiere decir!

“(Quiere decir) que al momento todavía tenemos recursos que se van a estar agotando, pero que ellos van a querer transferir esos préstamos una vez ocurra eso”.

Enredado pero sustancioso.

Agregaba este diario que el primer ejecutivo “rechazó que la Junta de Control Fiscal tenga una responsabilidad adicional en el proceso”.

Por responsabilidad, él se refiere a mayores competencias. Que, de hecho, sí tiene mayores competencias.

Cualquier jefe de estado, cualquiera, ya en este momento final, tan desolado e impropio para disimulos, hubiera convocado un mensaje televisivo de la más alta prioridad, mandando alarmas por el celular y lo que haga falta para que lo escuchen. Hubiera ofrecido datos verídicos, expresados de la forma más sencilla posible, transmitiendo el sentimiento de genuina alarma, que no significa histeria ni pánico, sino preocupación profunda, legítima, por la difícil situación que se perfila para los próximos meses.

¿Cómo pueden, todavía, estar restándole importancia a esto?

La confusión es avasalladora.

Sale un estudio -redactado por economistas de peso- afirmando que apenas podrá pagarse un diez por ciento de la deuda, y a lo mejor ni eso. Sale otro por allá admitiendo que los recaudos han bajado de la manera más aterradora. Sale aquel (Portela, el de los guardaespaldas), explicando que los más de $6,500 millones que aparecieron repartidos en unas 800 cuentas del gobierno, en realidad no están disponibles.

Entonces, ¿qué es lo está disponible y lo que no? Si no pueden hacer algo tan elemental como llamar al banco, o a la agencia en cuestión, recabar la información y verterla en un documento, apaguemos y vayámonos.

El viernes, en la audiencia con la Junta de Control Fiscal, fueron pocos los funcionarios que hablaron claro. Los de la Junta les tenían que sacar la información con pinzas. Y la impresión que nos llevamos al final de la jornada, es que el Plan Fiscal que entregan este mes tendrán que terminarlo con el apoyo desinteresado de Walter Mercado, adivinando más o menos, estimando al voleo, o tirando moneditas al aire.

La directora ejecutiva de la Junta, Natalie Jaresko, reveló que es ella quien está dialogando con el Tesoro federal el asunto del préstamo de emergencia que espera Puerto Rico, pero dentro de ese diálogo todavía no han establecido los criterios mediante los cuales se harán los desembolsos.

Volviendo a las declaraciones de Rosselló: ¿tiene o no tiene la Junta más “responsabilidad”, como él dice, o competencias adicionales, o poder decisional, como queramos llamarlo, en cuanto a los préstamos que se han pedido?

Respuesta: junto con el Tribunal de Quiebras y la jueza Laura Taylor Swain, han asumido toda la autoridad. Ya avisaron de que el Plan Fiscal no va estar escrito sobre piedra y harán las enmiendas que entiendan necesarias.

¿Se necesita algo más para que “nos unan” como pueblo, no en abrazos “gratis” y fiestas callejeras, sino en un sentimiento de compromiso, urgencia y sacrificio?

Lo de las fiestas lo digo porque las de San Sebastián debieron suspenderse este año. No por el tema del dinero que entra y el dinero que sale, y lo que cuestan o dejan de costar. Había que suspenderlas porque el país no ha salido del trauma, y porque media isla sigue a oscuras, pasando terribles necesidades. Por lo que ocurrió, por respeto, por hacer un intervalo si se quiere luctuoso.

Esa excusa de que la gente “tiene” que alegrarse, no encaja en un momento así. No, la gente no “tiene” que alegrarse, sino estar bien informada, asimilar la realidad del entorno, resolver sus miles de problemas.

Cuando un pueblo acaba de pasar por un trauma feroz, y todavía no tiene claro lo que le viene encima, hay que hacer una pausa en las celebraciones tradicionales, aun como reflejo de madurez y por la imagen que se le da al mundo. No se demuestra nada haciendo fiestas, sino todo lo contrario: la seriedad de la tragedia que vivimos se evidencia mejor suspendiéndolas, porque apenas han pasado cuatro meses de nuestro mayor caos. Y porque no hemos salido de él. Y sobre todo, porque hay que transmitirle a los ciudadanos, aquí, eso que no se les ha transmitido: el riesgo inminente de debacle. De quedarnos sin un centavo para atender heridos o enfermos. De hallarnos de un momento a otro sin fondos para movilizar a la policía, o a los bomberos, o a los maestros, o sostener a nuestros retirados.

Lo del costo del jolgorio es aparte. Los ojos de aquellos que van a decidir cuándo se desembolsa el préstamo, y cuánto se otorgará para seguir poniendo parchos al Plan de Salud, están puestos aquí. Creo que no es normal que nos vean brincando en los balcones, pero.

Tampoco es normal que esa gente de pueblos enteros que todavía yacen arrasados y a oscuras, imaginen a lo lejos la celebración luminosa de los sanjuaneros.

Prudencia y lealtad, como decía al principio. No hay ni lo uno, ni lo otro.

Otras columnas de Mayra Montero

domingo, 20 de mayo de 2018

Recoger dinero de las matas

Mayra Montero comenta sobre los recaudos extraordinarios de Hacienda en abril y la implicación de un mes bueno en el escenario de un país en quiebra, donde el gobierno no explica con rigor, por lo que en medio de la austeridad, la incertidumbre ciudadana aumenta

domingo, 13 de mayo de 2018

La venta del pasillo de PRIDCO

La escritora Mayra Montero aborda el tema de la peligrosidad de que en la crisis, el gobierno procure sacar dinero vendiendo recursos naturales sin control

domingo, 6 de mayo de 2018

La maldición del chat

La escritora Mayra Montero satiriza sobre los peligros de los chats cibernéticos

martes, 1 de mayo de 2018

Marchar a ciegas

La escritora Mayra Montero analiza el saldo de las manifestaciones del 1 de mayo de 2018, centradas en el repudio a las reformas impulsadas por la Junta de Supervisión Fiscal

💬Ver 0 comentarios