Carmen M. Vélez Vega

Tribuna Invitada

Por Carmen M. Vélez Vega
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En juego determinantes sociales de la salud en Puerto Rico

Los determinantes sociales de la salud son las circunstancias en las cuales los seres humanos nacen, crecen, trabajan, viven y mueren. (Organización Mundial de la Salud, 2008). 

Los determinantes sociales de la salud impactan nuestras vidas de formas muy diferentes, exponiéndonos al daño diferenciadamente.  El impacto de los huracanes Irma y María han sido terrible para todos y todas, pero las consecuencias para personas con menos recursos económicos, con condiciones de salud, menores de edad, de edad mayor, inmigrantes indocumentados, poblaciones marginadas como las personas LGBT, y las personas con diversidad funcional, han sido devastadoras.

Sabemos que miles de familias han perdido parcialmente o en su totalidad su hogar y han quedado en lugares temporeros como casas de familia o amistades.  Para otras familias con menos recursos su vivienda sin techo o con techo parcial es su nueva realidad. Estas condiciones producen estrés, miedo, y exponen a estas familias a enfermedades y al empeoramiento de sus condiciones crónicas como diabetes, alta presión. La seguridad está comprometida en un país en donde la policía no da abasto y la oscuridad nos arropa.

La falta de electricidad trae consigo el que emporen otros determinantes como la seguridad alimentaria, acceso a agua potable, problemas de transportación y acceso al empleo y la educación puesto que una gran cantidad de patronos no han reanudado sus labores y han despedido a miles de personas que dependen de estos ingresos y miles de estudiantes están fuera de la escuela.  La falta de ingresos económicos limita las posibilidades de las personas de mitigar las condiciones de vivienda y transportación.

La seguridad alimentaria es un gran problema en estos tiempos post María, al haber pobre acceso a alimentos y lo que se puede acceder son opciones muy dañinas para la salud de personas saludables y aun peor para aquellas con condiciones crónicas. Para miles de personas los alimentos enlatados, extremadamente altos en sodio y aditivos han sido la única alimentación disponible por más de 90 días.

El acceso a agua potable para tomar, cocinar, bañarse, lavar ropa y platos es una necesidad básica. Miles de personas sin agua, o con acceso a agua que no apta para consumo, con el agravante de que las recomendaciones son que hiervan el agua, en una realidad en donde no hay electricidad. Muchas personas han optado por buscar agua en ríos, quebradas, charcas, y hasta cunetas para poder sobrevivir, con un impacto catastrófico a la salud pública.

El ambiente es otro importante determinante de la salud que está muy comprometido con miles de generadores produciendo emanaciones de gases que afectan negativamente a todos, pero más a las personas con asma, niños pequeños y personas de mayor edad.  La presencia de hongos en viviendas afectadas y la contaminación de las fuentes de agua no se está monitoreando o si no se publica información al respecto. Miles depersonas acceden a agua de ríos, quebradas y manantiales desconociendo los tóxicos, bacterias y parásitos que puedan contener.

El desarrollo temprano, por otro lado, se ve afectado en cuanto a las condiciones y exposiciones a las cuales están sujeto mujeres embarazadas, infantes y niños pequeños. Los determinantes antes mencionados afectan de forma más agresiva a aquellos que comienzan sus vidas en condiciones insalubres y de carencia.

Finalmente, el acceso a cuidados de salud representa un mayor riesgo a personas que ya tienen condiciones crónicas de salud, enfermedades como el cáncer, condiciones del corazón y respiratorias, y personas que viven afectadas por el VIH.

Los desastres naturales como huracanes son eventos terribles, pero la verdadera catástrofe está en la respuesta desorganizada y fallida de las estructuras responsables de apoyar a las personas en la recuperación. He viajado toda la isla y he visto a la gente intentando levantarse con ayuda mutua.  Sin embargo, ha sido testigo de la desesperanza producto de la indiferencia, la falta de atención adecuada y justa a las necesidades de nuestra gente que vive en los lugares más afectados. La forma de impactar los determinantes sociales de la salud de manera de mejorar las oportunidades no está en manos de personas individualmente, sino de instituciones como el gobierno y la industria privada. Nuestro pueblo merece una respuesta más justa.

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