César Miranda

Punto de Vista

Por César Miranda
💬 0

En peligro nuestra democracia

La democracia es fundamental para la convivencia pacífica y constructiva de una sociedad. A cada rato el mundo nos muestra el éxito social y económico de países que aman y protegen su sistema democrático. También nos muestra lo opuesto: el descalabro social del buen vivir en aquellos donde el abuso del poder marchita y concluye exterminando su democracia. A unos y a otros les conocemos.

Por décadas largas Puerto Rico ha sido vitrina, ejemplo vivo del respeto a su democracia. La hemos salvaguardado tras un sistema electoral, severo en la fiscalización de unos y otros partidos políticos, suave y eficaz facilitando la participación activa de sus ciudadanos en la contienda eleccionaria.

Fuimos modelo para otros países hermanos en el Caribe, Centro y Sur América. Nuestros funcionarios en la Comisión Estatal de Elecciones, de todos los partidos, eran embajadores continuamente invitados para asesorar y observar contiendas electorales en esos vecinos países. Nuestra altísima participación electoral, en ocasiones sobre 80%, se convirtió en meta motivacional para muchos de ellos.

La clave para el éxito y reconocimiento de nuestro sistema electoral lo fue siempre el consenso entre los partidos políticos. Así lo viví como comisionado del PPD junto a inteligentes y aguerridos compañeros y compañeras que representaban entonces los intereses del PNP y del PIP.

Ese consenso fue clave en toda la legislación electoral que se aprobó a partir del 1982, y que ha sido el sostén histórico de nuestro sistema electoral. Pero hoy vemos cómo ese historial de consenso, indispensable a la convivencia democrática y pacífica, se pone en riesgo de desaparición con un proyecto de ley aprobado en la legislatura solo con el visto favorable del partido de mayoría. Todos los demás partidos del país rechazan este proyecto, de alto riesgo a la pureza de nuestro proceso electoral. Aun así, se pretende la conversión en ley de tal abusiva medida.

¿Por qué queremos destruir algo que ha sido bueno para Puerto Rico, algo que ha dado lustre y distinción a nuestra democracia? No hay razón para que nos sigamos haciendo daño de esta manera. La señora gobernadora tiene que cumplir su palabra y detener este atentado contra nuestra democracia y nuestra credibilidad como pueblo civilizado y de avanzada.

Pero hay más. La señora gobernadora, con una trayectoria respetable de servicio público, ante este proyecto de enmienda a la Ley Electoral ha de confrontar una situación embarazosa con un potencial muy serio de conflicto ético. Ella, hoy gobernadora por mandato constitucional, es candidata a la gobernación por vía electoral. La firma del proyecto, a solo cinco meses de las elecciones, en medio de una pandemia de graves consecuencias para el pueblo, tiene un impacto directo sobre su candidatura. Si este fuera adverso a su candidatura, que no lo es, no lo puede firmar porque atentaría contra el derecho de aquellos electores que la apoyan. Si fuera beneficioso a su candidatura, aún menos. Estaría atentando contra derechos del elector de sus adversarios. La protección siempre es para el derecho del elector y nuestro deber es salvaguardarla.

Reitero el gran peligro que significa este proyecto de ley, sin consenso, para nuestra democracia. Lo único correcto que la gobernadora puede hacer es vetar este mal concebido proyecto de ley. Pasadas las elecciones, solo entonces, debemos legislar, por consenso, la necesaria revisión y modernización de nuestro sistema electoral. Es lo único correcto y es lo que demanda nuestra democracia.

💬Ver 0 comentarios