Eduardo González Green

Punto de Vista

Por Eduardo González Green
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En peligro nuestros suministros

Dice un refrán pueblerino “más vale precaver que tener que lamentar”, sin embargo, lo que parece evidente a veces no queremos verlo y actuamos cuando ya no hay remedio.

En Puerto Rico, tenemos una contribución sobre el inventario que atenta contra la población en caso de emergencia y la experiencia ya la vivimos luego del huracán María en el 2017. No obstante, nuestros legisladores continúan aplazando eliminar la imposición contributiva de los inventarios.

De acuerdo a múltiples reuniones e investigaciones con los representantes de los supermercados (y otros detallistas), distribuidores, concesionarios de autos y otros comerciantes, estos expresaron que la razón principal para mantener niveles de inventarios bajos en sus negocios se relaciona con la imposición de las contribuciones sobre la propiedad mueble, donde el inventario es un activo tributable.    

“Para muestra basta con un botón”. Según estudios e información presentada por la Cámara de Mercadeo Industria y Distribución de Alimentos (MIDA) en el periodo 2017-2018 se les preguntó a los representantes de los supermercados sobre los días de abasto de inventario luego del huracán María y los encuestados indicaron que tenían en promedio cercano a 10 días de inventario. 

De acuerdo con los estudios de MIDA, los abastos de inventario en los supermercados son normalmente cercano a 21 días siendo esto inferior a los días de inventario de los supermercados en Estados Unidos. Para agravar el asunto de niveles bajos de inventario, debemos recordar que importamos más del 80% de los alimentos, según datos de la Oficina de Estadísticas Agrícolas del Departamento de Agricultura. 

El peligro de la importación también lo experimentamos hace unos años, cuando se hundió la barcaza El Faro. La pérdida de los productos que transportaba la barcaza causó escasez de algunos productos en la isla.  Esto, sin duda, representa una gran amenaza. Por eso, es probable que recordemos las imágenes de los anaqueles vacíos en supermercados o almacenes.

El evento no solo se afectó el sector de alimentos en aquel momento, también hubo escasez de materiales de construcción, plantas eléctricas y otros productos de primera necesidad.  Mientras, ante la necesidad de reconstruir nuestro país después del huracán María hasta hubo escasez de camionetas y otros vehículos comerciales.  

Puerto Rico no está exento de eventos no deseados e imprevistos.  Vivimos huracanes, temblores y ahora la pandemia del COVID-19.  En  este periodo, la histeria se apodera de nosotros y nuevamente acaparamos las góndolas en los supermercados para comprar mercancía diversa y experimentamos escasez hasta de productos como el papel de baño.

Recuerdo que, en los libros de finanzas, de gerencia y otros, siempre se habla de tener niveles óptimos de inventario para ser eficientes en cada operación.  El asunto de la contribución del inventario desalienta esta práctica y nos pone en peligro. 

Debo insistir que este impuesto sobre el inventario debe derogarse o al menos modificarse.  


Fotogalería: Todavía existe variedad de productos frescos del país a la venta. Mira imágenes de la plaza del mercado en Río Piedras.


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