Marisa Vega

Tribuna Invitada

Por Marisa Vega
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En redes sociales, la mejor palabra es la que no se escribe

La mejor palabra es la que no se dice”, ese es el dicho popular. Aplicándolo al uso de las redes sociales, podríamos decir que la mejor palabra es la que no se escribe.

A veces se pierde perspectiva de qué son las redes sociales, para qué son, cómo funcionan y, más que todo, de su impacto y alcance. El saberlo, nos llevará a hacer un mejor uso de ellas. Mucho más si se está en posiciones claves y de poder, tanto en el gobierno como en la empresa privada.

Y es que tenemos las redes sociales tan presentes en nuestro diario vivir y las usamos para todo, que a veces no diferenciamos entre lo relacionado al trabajo y lo privado, y le damos el mismo tratamiento, cuando no debería ser así.

Debemos estar claros de que una vez se publica algo, aunque se haga en un grupo cerrado y parezca seguro, no lo es. Todo se puede saber, aún cuando sean mensajes protegidos y solo se mantengan por un tiempo determinado.

En algunos casos se puede llegar a la información a través de enlaces con otras personas, haciendo búsqueda de palabras o información claves, haciendo tomas de pantalla y/o sacándole fotos con otro aparato. Luego, compartirlas. La privacidad realmente no existe.

Muchos piensan que porque están detrás de un teclado o de un aparato están protegidos y pueden ofender, burlarse, decir cualquier cantidad de cosas y hasta hacer algunas indebidas. En muchas ocasiones, sacar lo peor de sí. De todo se ve en las redes.

Desde hace un tiempo estoy cuestionándome si siempre hemos sido así y las redes sociales lo han sacado a flote, o simplemente es el resultado de sentirse empoderado e impune por la supuesta invisibilidad que dan las redes. Estar detrás de un aparato les da confianza de decir y hacer cosas que no harían ante otros.

Por eso es importante que usemos las redes sociales, y todos los medios, de la manera más ética posible. No se debe escribir nada que no se pueda decir de frente. Tampoco todo se puede compartir en las redes, aunque piense que es en una conversación privada.

Todo lo que se escriba o se diga debe poderse respaldar con datos. No es hablar por hablar. Todo tiene que estar sustentado. A mis estudiantes, el primer día de clases, les hago un ejercicio que luego los deja midiendo lo que van a decir. Y es que una cosa es los hechos, los datos, y otra muy distinta la opinión o los comentarios de alguien sobre algún tema.

El respeto debe prevalecer ante todo. El lenguaje que se use en las redes no debe ser ofensivo, ni discriminatorio, ni cargado de burla. No se deben usar sobrenombres ni ser despectivos.

Cómo usamos las redes y para qué dice mucho de nosotros, de lo que somos como personas, como profesionales y de nuestros valores. Si tenemos esto presente, nos ahorraremos muchos problemas, porque la mejor palabra es la que no se escribe.

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