Luis Matos González

Punto de vista

Por Luis Matos González
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En Transporte Marítimo: zapatero a su zapato

Por décadas la Autoridad de Transporte Marítimo ha sido protagonista de una secuela de horror. Los municipios de Vieques y Culebra han visto a los suyos padecer de las carencias más básicas ante la falta de transportación digna con la isla grande. La última escena del capítulo de estos días nos presenta a la directora ejecutiva de la Autoridad de Transporte Marítimo solicitando al pueblo y más en específico, a los viequenses que se pongan en sus zapatos. Además de insensible, este llamado es una afrenta a los principios más básicos del servicio público

Tener el honor de servirle al país como jefe de agencia implica estar revestido de la mística del servicio público y con ella representar el mejor interés del pueblo, aun en instancias en las que se vean afectados los intereses personales. La directora ejecutiva ha exhibido un comportamiento errático como respuesta a las manifestaciones de los viequenses. Este proceder es contrario a uno de los aspectos fundamentales de la administración pública en la actualidad, que es la solvencia moral de sus funcionarios como camino de reivindicación del servicio público. 

Se trata entonces de ponerse en los zapatos de unos viequenses desesperados, cansados, molestos y con la determinación de un pueblo que bien sabe manifestarse y enfrentar con gallardía y tesón a quienes les arrebatan su derecho de vivir en paz. En este contexto gobernar implica no solo obtener resultados sino producirlos con base en la ética de la responsabilidad. Querer negar este principio básico de empatía y solidaridad es distorsionar la realidad y aportar un flaco servicio a los más vulnerables de nuestro país. 

Es indiscutible que la Autoridad de Transporte Marítimo ha fracasado en su encomienda de desarrollar, mejorar, operar y manejar el servicio de lanchas Fajardo-Vieques-Culebra, con el fin de concentrar esfuerzos en maximizar las operaciones en dicha zona. No solo ofrece un servicio deficiente, sino que no ha podido implementar con éxito los cambios que ha propuesto. 

Sin querer hacer un ejercicio acabado de las incapacidades demostradas en la agenda de reformar los servicios de la Autoridad de Transporte Marítimo, se pueden destacar las siguientes: (i) privatización de su flota y servicios, (ii) cambio del punto de llegada a la isla grande de Fajardo a Ceiba, (iii) venta vía electrónica y por adelantado de los boletos, y (iv) diversas fórmulas en la inversión y mantenimiento de la flota existente. La constante en estas acciones ha sido su menguado éxito y el aumento de una incertidumbre cada día mayor.  Estos problemas no comenzaron en esta administración, pero el pobre resultado que se tiene por respuesta es inaceptable. 

Si algo nos ha enseñado el verano de 2019 es que la relación de los ciudadanos con su gobierno no admite pausa ni distanciamiento alguno. El punto de encuentro entre ciudadanos y gobierno tiene que ser diáfano, transparente, puntual y responsable. Para ello, se necesita al “zapatero a su zapato” y los zapatos a ponerse son los de un pueblo abatido por el desencanto y desesperanza. Jamás puede ser al revés.

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