Miguel Marxuach Lausell

Tribuna Invitada

Por Miguel Marxuach Lausell
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Equidad en la recuperación del caño Martín Peña

Recientemente asistí a un conversatorio internacional organizado por el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña, junto al G8, Grupo de las Ocho Comunidades Aledañas al Caño Martín Peña, Inc. y a la Corporación del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña.

Por más de 10 años he seguido de cerca el desarrollo de este proyecto. Han sido años de esfuerzo tras esfuerzo, algunas frustraciones, muchos logros e innumerables acontecimientos diarios que construyen comunidad y vida digna. Para mí, el conversatorio revalidó una vez más la importancia de este proyecto especialmente ante el momento que vivimos de reconstrucción y rearticulación de Puerto Rico.

Repasemos de que se trata este proyecto.

Geográficamente las tierras se encuentran ubicadas entre Hato Rey y Santurce en un lugar privilegiado de alto potencial económico y de gran valor ecológico, condiciones que han llevado a políticos, entes gubernamentales y empresarios a poner gran presión en las comunidades.

La zapata del proyecto es el Fideicomiso de la Tierra un ente jurídico de vanguardia que “regulariza la tenencia de la tierra de aproximadamente 2,000 familias mediante la titularidad colectiva de 78,6 hectáreas y la titularidad individual de derechos de superficie. Viabiliza su plan de desarrollo, punta de lanza para transformar la ciudad”. Este vehículo, junto al trabajo comunitario que nace de la propia gente y que le da una voz coherente y efectiva han hecho de este proyecto un referente internacional. En esto Puerto Rico es vanguardista.

Los logros han sido muchos: desde alfabetización hasta empresarismo. Desde infraestructura básica hasta turismo ecológico. Pero sobre todo el mayor logro es el mejoramiento de la vida comunitaria y el reconocimiento de la importancia de trabajar en unidad para enfrentar los grandes retos y presiones de las fuerzas del desarrollo inconsciente o codicioso y de los vaivenes e intereses politiqueros.

Hoy el proyecto está bien establecido, sin embargo, eso no lo exime de grandes y nuevos retos. Lo que a primera vista parecía una gran oportunidad de progreso, en realidad no lo ha sido. Nos encontramos ante la absurda realidad que los fondos federales CDGB-DR para la recuperación de Puerto Rico a raíz del huracán María no han podido ser canalizados para los proyectos de recuperación en el Caño Martín Peña dejando a las comunidades vulnerables a futuros eventos climatológicos.

Estas son las cosas que no tienen sentido y que hay que enfrentar creativamente. Un proyecto como este debe ser el primero en recibir las ayudas, particularmente cuando se tiene una comunidad bien organizada, un brazo operacional fuerte y un plan a largo plazo requete validado, premiado internacionalmente, avalado por agencias locales y federales y que incluye un proyecto de dragado del Caño y un plan de mitigación de inundaciones. Hay que buscarle la vuelta a esta limitación en la reglamentación. Este es el nuevo frente de acción. Hay que mover la presión pública y privada a favor del uso de fondos CDBG-DR para los proyectos de recuperación y resiliencia de las comunidades del Caño Martín Peña.

Por otro lado, al cierre del conversatorio Lyvia Rodríguez, directora ejecutiva del proyecto ENLACE del Caño Martín Peña, enfatizó que el modelo de las comunidades del Caño Martín Peña y su Fideicomiso de la Tierra no es un modelo prescriptivo, su valor está en que es particular a unas condiciones. Es decir, este proyecto es más un modelo en el sentido de ser una visión metodológica del tipo de trabajo que hay que hacer para lograr soluciones de equidad y para establecer derechos comunitarios. Esto es muy importante dado que pone el foco en la comunidad y en sus estructuras directas y no en agencias de gobierno y en los políticos y soluciones enlatadas; a su vez obliga a las comunidades a desarrollar capacidades y a salirse de la encerrona de la dependencia.

¿Podemos imaginar un camino alterno a la rearticulación del país?

Para rearticular un Puerto Rico distinto, independiente del asunto del estatus político, es fundamental apoyar este proyecto protagónico como “causa común”. Hay que continuar aglutinando el apoyo de otras comunidades y grupos de influencia política y económica. Pensemos que de G8 pasemos a G20, G50, G100 y más. Me parece que este proyecto de desarrollo económico comunitario y de bienestar, junto a muchos otros proyectos gestándose desde la ciudad hasta el campo, desde la costa hasta la montaña, son cruciales para lograr el Buen Vivir que muchas y muchos imaginamos posible. El destino del país está marcado por el destino de estas comunidades.

Si el Caño progresa, Puerto Rico progresa. Si el Caño fracasa, Puerto Rico fracasa. Esta es nuestra medida.

La respuesta es sí, podemos imaginar un camino alterno para la rearticulación del país. El proyecto del Caño Martín Peña lo ha comprobado. Que sean las comunidades las que marquen el paso.

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