Tomás Torres Placa

Punto de Vista

Por Tomás Torres Placa
💬 0

¿Es correcta la baja proyectada en el costo de la luz?

El sábado se anunció en los medios que la factura de la AEE del mes de junio va a reflejar un ahorro de 19% en comparación con la factura anterior.

Para los meses de marzo y abril de 2020 el promedio del costo de barril de petróleo fue de $32.20 y $21.04 por barril, respectivamente. En enero de 2016, por causa de un exceso en la producción de petróleo en Estados Unidos debido a la fracturación hidráulica o “fracking”, el precio del barril de petróleo bajó a $29.98 por barril. En marzo de 2016 el costo promedio de electricidad fue de 16.55 cents/KwH. 

La experiencia del 2016, de un ahorro de cerca de un 20% en la tarifa de electricidad, nos sugiere que debemos de esperar un ahorro en la misma proporción. La pregunta es ¿por qué la tardanza? 

A raíz de la salida de servicio de la Central Costa Sur en enero pasado se creó un déficit en generación. Según la orden del Negociado de Energía del pasado sábado, el costo adicional por suplir dicha generación se estimó de enero a julio de este año en $384 millones. Esto es para cubrir costos de unidades de respuesta rápida o “peaking units” necesarias para suplir dicha generación, las cuales son menos eficientes y más costosas dado que operan con diesel. Resumiendo, el haber pospuesto la reparación de Costa Sur conlleva un costo adicional de combustible y de operación de unidades adicionales. Este costo adicional prácticamente se “traga” parte de los ahorros generados por la baja en el costo del petróleo. 

Como consecuencia, el Negociado de Energía ha accedido a aplazar gran parte de estos costos para evitar aumentos significativos en la factura desde comienzos de año. Por ejemplo, para el ahorro anunciado el sábado pasado de 19% en la factura, a solicitud la AEE el Negociado aprobó aplazar $52.5 millones de la factura de junio. Estos costos aplazados son relacionados al uso de “peaking units” que, si se hubiera atendido la reparación de Costa Sur con la premura que merece, hubieran sido menores. La AEE alega que estos costos serán reembolsados por FEMA. No obstante, si no son reembolsados, total o parcialmente, eventualmente serán incluidos en la factura de los consumidores.   

La factura de electricidad, más allá de elementos externos como bajas en el precio del petróleo, se impacta prioritariamente por la forma en que la AEE es administrada. Esto nos indica que el Negociado de Energía no debe limitarse a gestiones procesales como el cálculo mensual la factura, sino exigir a la AEE cumplimiento con métricas y estándares administrativos y operacionales.

En noviembre de 2016 el ahora Negociado de Energía corrió el proceso CEPR-IN-2016-0002, “The Performance of PREPA”, el cual perseguía el establecimiento de métricas y parámetros dentro de diferentes renglones incluyendo generación, transmisión y distribución, servicio al cliente, finanzas, planificación, cumplimiento ambiental, compras, almacenes, combustible y recursos humanos, entre otros. Al presente este proceso no se ha completado por el Negociado.

Este momento requiere de una severa fiscalización y supervisión de la AEE. Así veremos ahorros reales, no artificiales, en nuestra factura de electricidad. 

Otras columnas de Tomás Torres Placa

💬Ver 0 comentarios