Kenneth McClintock

Punto de vista

Por Kenneth McClintock
💬 0

Escrutinio electrónico: ¿un pasito pa’atrás?

La Comisión Estatal de Elecciones fue demandada ayer lunes para exigir que se usen menos de 200 de las 6,075 máquinas de escrutinio electrónico compradas a un costo de más de $30 millones en el 2016 para escrutar los votos en la elección especial de este domingo 10 de noviembre.

La demanda, radicada por una de las candidatas para llenar las dos vacantes de las dos senadoras PNP por acumulación que renunciaron, la exalcaldesa de Guayama, Glorimari Jaime, reta la capacidad de la Rama Judicial para ser un foro donde verdaderamente se pueden resolver las injusticias con premura.

Las máquinas de escrutinio electrónico fueron un exitoso adelanto en los procesos electorales en el 2016. Reducen enormemente la incidencia de “error humano” en los colegios de votación, ya que tan pronto se deposita la papeleta votada, la máquina detecta si tiene un error y, de ser así, la devuelve al elector. Si el elector cometió un error, se lo notifica y lo obliga a corregir el error. Una vez aceptada la papeleta votada sin errores, la máquina contabiliza el voto, sin que los funcionarios de colegio tengan que hacerlo. Ahí se evita cualquier error humano que pudieran cometer los funcionarios en un escrutinio que antes se efectuaba después que llevaban laborando sobre ocho horas continuas.

Una vez concluye la votación a las 3 de la tarde, los funcionarios ordenan la transmisión instantánea de los resultados y, en las elecciones del 2016, en vez de conocerse los resultados entre 6 y 8 p.m., Puerto Rico conocía los mismos como a las 4 de la tarde.

Las máquinas se usaron porque se había aprobado una ley a esos efectos.

Pese a las insistencias de la candidata Glorimari Jaime, la CEE administrativamente decidió dar “un pasito pa’trás” en violación de la intención legislativa de que de 2016 en adelante los escrutinios fueran digitales. Hoy, los tribunales tendrán la oportunidad de defender esa reforma electoral de transparencia y eficiencia, y los demás candidatos podrán demostrar si se unen en la defensa de los logros pasados o si les asusta enfrentarse a las burocracias.

Una vez se establecieron los colegios abiertos de votación, nunca se revirtió a tratar a los electores como ganado en un colegio cerrado; una vez se crearon la segunda y tercera papeleta, nunca se revirtió a la papeleta única tamaño “sábana”.  Una vez se liberó a los funcionarios de quedarse más de doce horas en un colegio contando votos, no se debe obligar a los funcionarios a dedicar horas adicionales contando votos y a negarle al pueblo conocer los resultados, libres de error humano, la misma tarde del domingo.

La CEE debió presupuestar, y transmitir a la Junta de Supervisión Fiscal, el costo de usar y programar una pequeña fracción de las 6,075 máquinas que posee. La Rama Judicial debe obligarlas, ahorrando por lo menos $60,000 en recursos humanos y defendiendo la intención legislada de que se cuenten eficiente y digitalmente los votos.

Otras columnas de Kenneth McClintock

martes, 11 de febrero de 2020

“Bad timing” de la Junta de Supervisión Fiscal

El esfuerzo de la Junta de Supervisión Fiscal de recortar la nómina y el presupuesto de la Comisión Estatal de Elecciones se da en un mal momento, plantea Kenneth D. McClintock

lunes, 3 de febrero de 2020

El poder simbólico de Iowa

Kenneth McClintock comenta sobre el proceso de selección de los delegados que formarán parte de las convenciones de los partidos nacionales que renominarán a Donald Trump como candidato presidencial republicano

viernes, 31 de enero de 2020

La guillotina de las peticiones

Se debe legislar para liberar a los candidatos del engorroso sistema de peticiones de endoso que ha sido casi igual desde hace décadas, dice Kenneth D. McClintock

💬Ver 0 comentarios