Ana Helvia Quintero

Tribuna Invitada

Por Ana Helvia Quintero
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Esencial el apoyo desde los comedores escolares

Durante el paso del huracán Irma, y en los días siguientes, en que hemos sufrido la carencia de los servicios básicos, salen a relucir valores que debemos atesorar y no olvidar una vez volvamos a la normalidad. Por ejemplo, la unión y solidaridad de los vecinos y la familia, que se manifestó en diversas formas, entre ellas los que tenían luz albergaban y apoyaban a familiares y amigos que les faltaba.

Otra de las características positivas que ha surgido en estos días es el reconocimiento al personal que ha dado la milla extra por resolver los problemas que nos aquejan. Así, por ejemplo, la secretaria de Educación, Julia Keleher, reconoció y exaltó la labor del personal de comedores escolares que atendió en forma desprendida a los damnificados en los refugios. No sólo dieron la milla extra, sino que mostraron un gran compromiso hacia el prójimo.

El reconocer la labor de aquellos que se comprometen en servir a otros es una de las acciones que no debemos olvidar una vez volvamos a la normalidad. En el caso del Departamento de Educación, el mismo personal de comedores que hoy reconocemos por su atención abnegada en los refugios, lo debiéramos reconocer en su labor cotidiana de velar por la buena nutrición de los estudiantes. En algunos casos los alimentos que ofrece el comedor son la única comida saludable que reciben algunos estudiantes. Recuerdo, en una de las huelgas magisteriales algunos maestros no se unieron a la huelga, no por razones ideológicas, sino porque sabían que, si se ausentaban, muchos de sus estudiantes perderían su sustento alimenticio.

Otro elemento que debemos reconocer es el apoyo emocional que ofrecen algunos del personal de comedores a los estudiantes. En un proyecto que participé con desertores escolares, uno de los jóvenes nos contaba que la persona que lo orientaba y apoyaba mientras estuvo en la escuela elemental era una de las trabajadoras del comedor. Cuando pasó a otra escuela y perdió ese apoyo decidió abandonar los estudios. Elocuente testimonio de lo indispensable que es el apoyo al desarrollo emocional para una educación efectiva.

El dar a conocer y reconocer cómo el compromiso y respaldo pueden cambiar vidas ayuda a mantener el entusiasmo en su labor, a la vez que inspira a otros a imitar ese comportamiento. De esta forma se multiplican actitudes que buscan una educación efectiva y, asimismo, nuestra calidad de vida.

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