Zoé Laboy Alvarado

Tribuna Invitada

Por Zoé Laboy Alvarado
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Es momento de objetividad y transparencia

La situación que vive Puerto Rico seguramente figurará como uno de los episodios más relevantes de nuestra historia moderna.  Nunca un gobernador o gobernadora de la isla había renunciado y quizás nadie pensó que la primera vez que ocurriese sería ante la presión alcanzada por el ejercicio de expresión democrática y contundente del pueblo.

A esto se suma el hecho de que próximamente tendremos un o una gobernante no electo o electa por el pueblo, o al menos para dicha posición, sino producto de un proceso de sucesión establecido por nuestra Constitución.

Pero dicha elección es una responsabilidad compartida, entre el gobernador incumbente que ha presentado su renuncia, Ricardo Rosselló, y los miembros de la legislatura, quienes tenemos la encomienda de evaluar y determinar si confirmar o no al nominado a secretario de Estado.

El futuro de Puerto Rico debe ser la principal consideración, por lo que las y los legisladores no podemos tomar este proceso a la ligera. Esto es una responsabilidad muy grande y conlleva un análisis objetivo y profundo.  Por eso he reiterado la necesidad de que a la votación le preceda una vista con el nominado, el licenciado Pedro Pierluisi.

Consciente de que en una situación atípica como esta es improbable una nominación perfecta, de un candidato que pueda satisfacer las expectativas de todos los sectores, es imperativo realizar un proceso transparente durante el cual las y los legisladores tengamos la oportunidad de formular las preguntas al nominado y este tener la oportunidad de contestar.

Algunas personas objetan esta idea con el argumento de que no hay tiempo. Esta servidora opina que hay tiempo, si hay voluntad. En muchas ocasiones, y bajo todas las administraciones, cuando se ha entendido necesario, se han atendido asuntos de forma urgente, inclusive en horas de la madrugada. ¿Cómo un asunto tan importante como evaluar al que se convertiría en gobernador no lo ameritaría?

El pueblo no podrá elegir a un gobernador o gobernadora mediante su voto.  Por ende, como mínimo le debemos a ese pueblo la oportunidad de escuchar las preguntas y las respuestas.

Siempre he tomado decisiones informadas y esta no será la excepción.  Mi voto dependerá de la evaluación que realice sobre la información que reciba de voz del candidato sobre temas como la corrupción y sobre cómo asegurará que su pasado rol como parte del grupo de representación legal de la Junta de Supervisión Fiscal no será impedimento para que ponga a Puerto Rico primero en sus determinaciones y acciones como primer mandatario. 

Confío en que la Legislatura provea dicho espacio. Si no, al menos esta servidora sostendrá comunicación directa con el nominado y de ahí surgirá mi voto.

Ninguna consideración personal, ideológica o partidista debería afectar esta determinación.  Puerto Rico no merece eso.

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