Carlos Bianchi

Tribuna Invitada

Por Carlos Bianchi
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Es necesario el turismo descentralizado

Luego de la entrega voluntaria y sin objeción de la Sección 936 del Código Rentas Internas Federal por el entonces gobierno de turno, sumado a décadas de mala administración gubernamental, comenzó la debacle económica que hoy vivimos. Los recientes acontecimientos en el país, a causa de los desastres naturales, empeoran nuestra economía y nos pone en una situación aún más frágil. La desconfianza del gobierno federal en las instituciones gubernamentales locales -y en quienes nos gobiernan- nos añade otro obstáculo en la llegada de los fondos necesarios para la recuperación. A esta negativa ecuación se le añade la falta de un plan sostenible, por los pasados años, por parte de la agencia encargada del desarrollo económico en Puerto Rico. 

Durante ese mismo tiempo, naciones vecinas caribeñas y latinoamericanas apostaron a otra industria: el turismo. Esta les ha permitido tener un desarrollo económico sostenido, bajando considerablemente sus tasas de desempleo generando riquezas y estabilidad económica. 

Tristemente, Puerto Rico ha hecho todo lo contrario. Se ha centralizado el turismo y la inversión del estado en el área metropolitana, todo a través de la Compañía de Turismo. Esta Compañía se concentra en apoyar la construcción de nuevos hoteles alejados del resto del país y en el auspicio de actividades y espectáculos en esta misma zona. Los desaciertos, la falta de compromiso con las regiones más allá del área metropolitana, la privatización del dinero público para la promoción a través de DMO, el poco interés en la reapertura de las facilidades recreacionales del estado y la falta de visión, abonan a esta debacle económica.

Se ha obviado totalmente el potenciar, promocionar y maximizar las riquezas que nos regala la naturaleza alrededor de la isla. Tener la oportunidad de disfrutar en un bosque seco o pluvial a solo varias millas de distancia, de bañarse en las mejores playas o darse un chapuzón en un río cristalino, de tener extraordinarias facilidades para atraer el turismo deportivo, gastronómico, el turismo médico y el religioso son actividades de las que muy poco se habla al respecto. 

Vamos a mirar más allá del “área metro”. Se tiene que mirar a Puerto Rico como un todo, como una isla rodeada de las mejores playas con una variedad de recursos naturales que cualquier país del mundo envidiaría y con el mayor recurso, nuestra gente. Apostemos a esa gran industria, el turismo, sin centralizarlo en una sola zona geográfica. Así distribuimos nuestros recursos equitativamente y revivimos nuestra economía. 

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