María de Lourdes Lara

Tribuna Invitada

Por María de Lourdes Lara
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¡Esos jóvenes!

El 6 de febrero de 2015, cien jóvenes, representando diversos grupos de la isla, dialogaron, deliberaron y acordaron la siguiente declaración sobre lo que visualizaban para Puerto Rico en el año 2020:

“Los Jóvenes Somos el Cambio que Queremos Ver:

* Puerto Rico es un país autosustentable, vibrante, emprendedor, conectado con la humanidad, solidario, dinámico, productivo, feliz.

* Cuenta con jóvenes que carecen de miedo, asumen riesgos y están involucrados en la toma de decisiones sobre los asuntos públicos que les afectan.

* Es reconocido por sus empresas exportadoras, por sus riquezas y aprecio cultural; donde las costumbres de hoy son ideas nuevas; y donde las futuras generaciones de jóvenes siempre tienen voz y consideración en la Isla del Encanto.

* Es un país con ciudadanos justos, transparentes, soñadores, que respetan la vida y tienen sentido de pertenencia.

* Apoya la integración racial, la diversidad y la equidad a todos los niveles. Vive en paz y unión, que sus ciudadanos son tolerantes, que existe la igualdad y la vida sana.

* Cuenta con una educación de vanguardia e inclusiva y con salud integral. Donde no hace falta emigrar para conseguir trabajo o crear una empresa.

* Los jóvenes nos comprometemos a trabajar y hacer todo lo posible para que esta visión y esta declaración sea una realidad para bien nuestro y para el de todo Puerto Rico”

(https://www.somoselahora.com/nosotros)

En ese momento, constituían sobre 825,000 ciudadanos/as entre las edades de 18 a 34 años; una porción grande de la población que podría decidir las elecciones del país o un cambio trascendental en el estado de gobernanza de nuestra sociedad. En ese momento no lo podían ni siquiera imaginar.

Luego de un día de analizar indicadores sobre su situación económica, laboral, educativa, de salud, entre varios otros, estaban enfrentando un cuadro tétrico en sus condiciones de vida. Los datos que les presentábamos, uno a uno, y producto de una investigación inicial sobre este grupo poblacional, dejaban saber que sufrían los índices más altos de desempleo (y triplicaban los de Estados Unidos), los índices más altos de violencia (incluida la violencia de género y los asesinatos). Ellos y ellas estaban entre los que más sufrían de pobreza, vivían las peores condiciones de salud y tenían los índices más altos en la emigración involuntaria. Estaban entre los peores pagados y con cero beneficios marginales. Eran (y son) los que menos se beneficiaban de las leyes que cada día se generan y eran los más excluidos y discriminados. Hemos sido invisibilizados de la sociedad, concluyeron ese día.

Los jóvenes llevan décadas enfrentando situaciones de alta precariedad económica, educativa, social, ambiental y una inseguridad sin precedentes en nuestra historia.

Recuerdo haber visitado, con un grupo de ellos y ellas, la Legislatura de Puerto Rico, buscando respuestas a tan alta violencia institucional. Ese día, un legislador joven, que igual sufría la exclusión de la Cámara de turno, nos dejaba saber una agria sentencia: “la Legislatura no le aprobaba leyes o el gobernador se las vetaba porque, según nos dijo, éstos (los jóvenes), no representan ninguna presión para los partidos de turno: su participación en las elecciones es baja, así que no les importan sus problemas o necesidades”. ¡Fue devastador!

No me sorprenden las acciones que miles de jóvenes han protagonizado en estas semanas para empezar a erradicar la pocavergüenza (como díría mi papá) que los viene asolando. Son parte de una población que en un momento se autodenominó Somos el Ahora (porque no querían que los siguieran postergando a un futuro que ya les habían arrebatado). Generaron una visionaria declaración de la que hace poco empezamos a ver sus primeras acciones. Estos primeros cientos develaron el sentir de toda una ciudadanía en todo Puerto Rico. De muchas maneras y grupos diversos, empezaron a dibujar un canvas desde su presente. Esta declaración expresa aspiraciones, carácter, principios, su sentido sobre la democracia, su compromiso con ellos y con el País. Es cierto que les quitaron tanto, que igual perdieron el miedo (quizás nunca lo tuvieron). A lo mejor necesitaban sólo un julio del 2019 para iniciar su revolución ciudadana. Y sí, son muchos más. ¡UBUNTU!

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