José Cruz López

Desde mi perspectiva

Por José Cruz López
💬 0

¿Es saludable usar mascarilla mientras te ejercitas?

Durante los pasados días, he atendido una cantidad sustancial de preguntas de deportistas de todas las edades en referencia al uso de las mascarillas durante el entrenamiento al aire libre. Con relación a este tema se destaca la preocupación, mayormente, entre los “joggers”, corredores adolescentes, juveniles y universitarios, así como los elites.

Hace una semana entró en vigor la orden ejecutiva de la gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vázquez, dirigida, entre otros temas, a reiniciar por fases la actividad económica del país. La actividad de ejercitarse al aire libre está incluida, pero con varias restricciones, incluyendo el uso de mascarilla. La orden solo permite que caminantes, corredores y ciclistas salgan a las calles entre las 5:00 a.m. y 3:00 p.m.

Quienes ya hayan intentado ejercitarse con una mascarilla podrán estar de acuerdo conmigo en que correr e incluso practicar cualquier deporte con exigencia aeróbica utilizando la misma, resulta tan “divertido” como correr tratando de contener la respiración y el aliento.

En mi opinión resulta exagerado utilizar una mascarilla para ejercitarse al aire libre. Da la sensación de que se altera el ritmo cardiaco, y otros han afirmado sentirse aturdidos o mareados. Otro aspecto es el rebote del dióxido de carbono en el proceso de respiración. Desde el ángulo fisiológico, la eficacia de la mascarilla en atletas es prácticamente nula debido a su inestable sujeción, así que al cabo de algunos minutos la respiración será complicada.

Entiendo que el objetivo de usar la mascarilla es complementar la medida de distanciamiento físico y social a modo de prevención y seguridad en medio de esta crisis por el COVID-19. De hecho, no estoy de acuerdo en flexibilizar las medidas de salubridad impuestas como tampoco que la gente salga a la calle a ejercitarse si no toman las debidas precauciones.

La mascarilla debe ser compulsoria donde exista aglomeración de personas y muy necesaria para trasladarse de un lugar a otro por la exposición que representa el flujo de personas transitando por diversos lugares como supermercados y otros comercios. Pero para una disciplina con exigencia aeróbica e incremento del ritmo cardiaco como lo es correr, jamás debe utilizarse una mascarilla. Es importante marcar la diferencia de la acción de caminar, trotar y correr. La exigencia física de cada acción posee distintas características. A los “joggers” y corredores asiduos con un patrón establecido de años y una memoria muscular programada a esa acción, les resulta imposible establecer una rutina de entrenamiento bajo las condiciones de una mascarilla quirúrgica, menos aún con la famosa N-95.

¿Y qué de la vida de los elites? Imaginen por un instante a Wesley Vázquez, Ryan Sánchez y Andrés Arroyo, todos ya clasificados a las Olimpiadas, en plena ejecución recibiendo instruccionesde sus respectivos entrenadores. En un evento como los 800 metros —el cual requiere de una periodización y metodología científica— resulta ilógico, inverosímil y contraproducente cubrirse boca y nariz con cualquier mascarilla. 

Si observamos la actividad física, resulta sencillo comprender los innumerables beneficios a la salud que abona el ejercicio y más aún en tiempos de pandemia. Uno de los grandes beneficios es que favorece el flujo sanguíneo, por lo cual aumenta el movimiento celular para combatir infecciones.  

Nadie en su pleno juicio busca violar alguna orden gubernamental, sino que luego de dos meses de acuartelamiento considero razonable un plan más certero para la actividad física. Es un momento ideal para identificar espacios abiertos con un horario establecido, por ejemplo: las áreas verdes de El Morro, identificar una pista en específico y programar un calendario y establecer horarios donde no exista aglomeración de personas. En una programación responsable, el distanciamiento puede extenderse entre 20 a 30 metros por atleta e incluso programar secciones individuales. De esta manera nuestros atletas van retornando a su rutina de preparación y posteriormente puede expandirse a varias disciplinas. ¿Qué les parece un task force para atender aspectos de la actividad deportiva de forma responsable con especialistas en la materia?

(El autor es fisiólogo del ejercicio y posee un centro de desarrollo y capacitación. Puede ser contactado al correo electrónico: [email protected])

Otras columnas de José Cruz López

sábado, 16 de mayo de 2020

COVID-19 y el peligro de sus secuelas fisiológicas

Todavía hay muchas cosas que desconocemos acerca de este novel virus. Lo que sí está claro es que puede tener efectos adversos en todo nuestro organismo, escribe José Cruz López

sábado, 2 de mayo de 2020

La falta de movimientos repetitivos por el COVID-19

Aparte de lo que significan una vacuna, el distanciamiento social y el hecho de jugar sin fanáticos, el elemento más importante a considerar es proteger la salud de los jugadores y prevenir lesiones, escribe José Cruz López

💬Ver 0 comentarios