Aníbal Acevedo Vilá

Tribuna Invitada

Por Aníbal Acevedo Vilá
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Estados Unidos y su derecho a la autodeterminación

 La estadidad para Puerto Rico constituye un ejercicio de autodeterminación para Estados Unidos.  No se trata de añadir un estado más a la unión o una estrella más a la bandera, sino de una transformación de lo que ha sido ese país durante toda su historia de un estado-nación, a un estado multinacional. 

La historia del Mundo tiene varios ejemplos de estados soberanos que están compuestos por más de una nación.  A diferencia de un estado multicultural y multiétnico, donde diferentes mayorías y minorías raciales, religiosas y/o lingüísticas conviven en un mismo territorio nacional, pero todas forman parte de una sola nación, desde la perspectiva histórica y sociológica (como EEUU); en un estado multinacional diferentes naciones comparten en un mismo territorio, historia y cultura, que los distingue a unos de otros, pero unidos en un mismo estado en virtud de arreglos políticos.

Cuando mi generación estudiaba, en la escuela se nos enseñaba sobre la Unión Soviética, Checoslovaquia y Yugoslavia.  Bajo regímenes comunistas y totalitarios, esos estados sobrevivieron con un gobierno unitario a pesar de tener múltiples naciones coexistiendo en un mismo estado.  En la Unión Soviética coexistían 15 naciones, en Checoslovaquia dos y en Yugoslavia seis.  Con la caída de muro de Berlín, estas naciones que latían silenciosamente dentro de esos regímenes antidemocráticos, reclamaron su espacio y se incorporaron a la mancomunidad de naciones con derecho propio, y hoy, ninguna de las tres existe.

Pero los estados multinacionales no existen únicamente bajo regímenes totalitarios. En este momento histórico el Mundo observa lo que está sucediendo en Gran Bretaña con Escocia y en España con Cataluña.  El Reino Unido de Gran Bretaña es un estado democrático, que está compuesto por cuatro naciones con su propio territorio e historia: Inglaterra, Irlanda del Norte, Gales y Escocia, todas con diferentes niveles de autonomía según han acordado con el gobierno central.  Escocia forma parte de Gran Bretaña desde 1707, pero hoy, más de 300 años después del comienzo de esa unión, las fricciones entre Escocia y el resto de Gran Bretaña son evidentes, con un fuerte movimiento de independencia que, aunque perdió un referéndum reciente por estrecho margen, ha recobrado fuerzas tras el triunfo del Brexit y, ahora mismo, el gobierno autónomo de Escocia está en manos del partido pro independencia.

Una situación similar vive España, que, aunque nunca ha reconocido claramente que es un estado multinacional, su realidad lingüística y cultural así lo evidencia.  Cataluña ha formado parte de lo que hoy conocemos como España desde el Siglo XV.  Pero durante ese periodo, con sus altas y sus bajas y, bajo regímenes represivos como el de Franco o bajo modelos de mayor autonomía, Cataluña ha preservado su identidad nacional, su idioma y su propia idiosincrasia.  Hoy, amplios sectores de la sociedad catalana reclaman su independencia y el gobierno local está en manos de los independentistas. 

Estados Unidos no se parece en nada se parece a estos ejemplos.  Aunque es una nación de inmigrantes y conviven en ella diversas minorías, el objetivo desde sus orígenes ha sido que todas se incorporen a una sola nación en lo que se conoce en inglés como el ‘melting pot’.  Desde sus orígenes, la nación americana tiene en su sello oficial el siguiente lema: “e pluribus unum”, que en latín significa, “de los muchos, uno”. 

Nadie en su sano juicio puede dudar que Puerto Rico, sociológicamente, constituye una nación. Tenemos nuestro propio territorio, historia, idioma y cultura.  Salvo que suframos una rápida asimilación racial, lingüística y cultural que destruya nuestra nacionalidad -algo que no ha sucedido en más de 116 años de relación con EEUU- la estadidad para Puerto Rico significa que Estados Unidos integraría a su federación una nación distinta.  Sería ir de “e pluribus unum” a “e pluribus duo”.  No hay dudas de que esa decisión equivale a un acto de autodeterminación que en su día tendrá que tomar el pueblo norteamericano.

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