José Pons Madera

Punto de Vista

Por José Pons Madera
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Está en nuestro poder disminuir el riesgo

Los temblores ocurridos en Puerto Rico durante las pasadas semanas son interpretados por nuestro sistema nervioso como señal de peligro, ya que conocemos los daños ocasionados por eventos telúricos en otros lugares del mundo.  Ante estas realidades, observamos diversidad de reacciones en diferentes personas.  Algunas personas reaccionan con curiosidad y precaución mientras que otras tienen reacciones emocionales de estrés de mayor intensidad que les altera su estado de ánimo y su tranquilidad mental.  

¿Qué diferencia a la persona que reacciona con tranquilidad de la que siente mucho estrés o ansiedad profunda? El estilo de manejar estrés y emociones fuertes que desarrolla la persona desde la niñez es un factor importante.  Haber pasado por experiencias traumáticas también puede sensibilizar a una persona a responder con mucha tensión y emociones de ansiedad ante potenciales peligros.  

Otro de los factores responsables es la evaluación que hacemos de la situación y de nuestra capacidad para superarla o tolerarla.  Lo que ocurre en nuestro alrededor es evaluado por nosotros a tres niveles básicos: inofensivo, moderadamente peligroso o muy peligroso.  Mientras más peligrosa es vista la situación, mayor emotividad negativa y estrés sentimos. 

De igual forma, la evaluación que hacemos de nuestra capacidad para enfrentar, superar o tolerar el potencial peligro, afecta el modo como nos sentimos: con tranquilidad, aprehensión, temor o incluso, con ansiedad severa. 

Por lo tanto, es indispensable que ante los movimientos telúricos que ocurren en nuestra isla en este histórico momento estemos informados y balanceados en nuestra evaluación de lo que ocurre.  Es importante obtener información de fuentes confiables que utilizan métodos científicos para evaluar la seriedad del riesgo que enfrentamos.  Igualmente, es imprescindible que estemos preparados ante cualquier eventualidad y que al hacerlo estemos conscientes que está en nuestro poder disminuir el riesgo que presentan estos eventos.

No podemos controlar los temblores. Pero podemos controlar la información que utilizamos para evaluar riesgo y la evaluación que hacemos de nuestra capacidad para protegernos y mantenernos seguros.  

A continuación, algunas recomendaciones para disminuir el estrés y el temor ante temblores:

• Evalúe las situaciones a base de información científica y confiable. 

• Sea realista y sosegado en la evaluación que hace de su capacidad para superar y tolerar los movimientos telúricos.

• Sepa de antemano a donde dirigirse si se desarrolla un terremoto de alta intensidad que pueda ocasionar daños a la estructura en la que se encuentra. 

• Al iniciar un temblor concentre su atención en protegerse, proteger los suyos y en implementar su plan de protección.  No concentre sus energías en las emociones de temor que sienta.  Es normal sentir temor o estrés ante eventos naturales potencialmente peligrosos. 

• Reconozca la capacidad que tiene su mente para superar, o al menos tolerar, las emociones de temor y las asociadas al estrés que pueda ocasionar un temblor. 

• Cuando usted se sienta más sosegado, sea tolerante y compasivo al ayudar a otras personas a procesar sus propias emociones y reacciones


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