Joey Cancel

Punto de vista

Por Joey Cancel
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¿Estamos listos para una segunda ronda de estímulo federal?

El Congreso de los Estados Unidos se encuentra ultimando condiciones para emitir una nueva ronda de estímulo federal para asistir a los negocios a consecuencia del COVID-19. Se estima que la asignación se acerque a los $484 billones y que sea aprobada durante esta semana.  Uno de los ángulos que continúa bajo discusión responde a definir mejor qué negocio es elegible. Esto se hace con el fin de evitar que megacadenas se apropien de fondos que están destinados a negocios con menor tamaño.  

Mientras esto pasa, responsablemente, la pregunta que tanto los comerciantes como los bancos deben realizarse hoy mismo sigue siendo: ¿estamos listos para la segunda ronda? Invito a la introspección en aras de reconocer las áreas de oportunidad y estar listos para mejorar el desempeño.  

Primero que todo, atendamos los mitos:

1) “A Puerto Rico se le asignaron menos fondos en comparación con los Estados” – Falso. No existe tal cosa como “allocation” ni asignaciones. Cada banco en la nación americana y sus territorios que participa en los programas de garantía del SBA tiene acceso al sistema ETRAN. El sistema funciona a través de un portal “online”, donde el banco tiene la capacidad de procesar la solicitud de garantía y obtener un número de autorización. De esta manera, el banco garantiza los fondos que desembolsará al cliente a través del préstamo. En el caso del Paycheck Protection Program (PPP) equivale a 100% de garantía.

2) “El SBA no ha tomado una decisión sobre la solicitud” - Falso. El SBA le ha delegado a los bancos la autoridad para aprobar las solicitudes. Es el banco el que toma la decisión a base de los criterios de elegibilidad del programa y la información completa que el cliente provea en la solicitud. Sin embargo, una solicitud incompleta, sin iniciales en las certificaciones, encasillados vacíos, y/o ausencia de presentar un cálculo de nómina, imposibilita el procesamiento. Esta es un área crítica para el solicitante.

3) “El SBA requiere demasiados papeles para procesar la solicitud” “…el SBA ha estado cambiando los formularios...”- Falso y falso.  Distinto a los programas regulares del SBA (i.e. 7(a), 504, SBAExpress, etc.), el PPP no requiere una lista de documentos. El único formulario requerido es el SBA 2483 “Borrower Application Form” OBM Control No. 3245-0407 con fecha creación 4/20 y de expiración 9-30-2020. Sin embargo, cada banco ejerce su discreción al solicitar información y documentación según estime necesario. Entonces, requerir certificados de incorporación, certificados de registro, certificados de “good standing”, estados financieros, planillas, etc., no forma parte de los requisitos del SBA, dilatando el proceso, lo cual claramente derrota la expectativa de agilidad. No debe ser momento para sanear las carteras ni completar expedientes antiguos. Esta es un área crítica para el banco.

4) “La aprobación del banco garantiza que el SBA perdone el préstamo más adelante” – Falso. Como dicen los abogados, “el derecho es rogado”. La condonación del préstamo es la clave de este programa y no es automática. El solicitante podrá pedirle al SBA la oportunidad de demostrar y evidenciar que la cantidad solicitada fue correcta conforme a los parámetros del programa. Además, deberá evidenciar que utilizó los fondos para los propósitos elegibles. Específicamente, un mínimo de 75% del préstamo fue para pagar empleados y como máximo 25% fue para pagar otros gastos limitados a intereses en préstamos comerciales, utilidades y renta.

5) “El banco debe incurrir en verificaciones y cálculos por la información que somete el solicitante”.  Falso. El banco deberá descansar en la información suministrada por el solicitante siempre y cuando sustente la cantidad solicitada y el solicitante deberá certificar que ha calculado y verificado asertivamente pagos por costos elegibles.  Más aún, el Administrador del SBA le provee una protección adicional al banco (“hold harmless”) cada vez que el banco obtenga la información y certificación del solicitante. Por ende, el SBA nunca podrá ir legalmente contra el banco en caso de fraude cometido por el solicitante.

Ahora, pasemos a los hechos. El PPP es un programa de certificación.  Prácticamente, para aquellos que conocen de golf, basado en un “honor system”. A petición del CARES Act, el SBA concentró todos los requisitos de elegibilidad en el formulario SBA 2483. El mismo tiene que ser cuidadosamente completado por el solicitante en todas sus partes. Una de las áreas más sensitivas es el cálculo de la nómina promedio mensual. Quiero ser enfático en este punto, pues no debe ser motivo para detener, denegar o enmendar una solicitud. El banco no está obligado a computar, recalcular, corregir o sugerir esta cifra. Es total y absoluta responsabilidad del solicitante el entender y calcular la misma según establecido en la guía del programa.  

La fórmula básica establece:

Nómina Anual* ÷ 12 = Nómina Mensual Promedio x 2.5 = Préstamo PPP.

*Nómina Anual definida como los últimos 12 meses de salarios, comisiones, propinas, beneficios marginales (i.e. plan médico, concesiones, seguros). Un detalle importante, hay varias interpretaciones sobre algunos impuestos patronales que se pueden incluir (i.e. Fondo del Seguro del Estado, Seguro por Incapacidad y otros a nivel estatal).  Claramente, el programa exige que se excluyan los impuestos federales. Recuerde, deberá excluir compensación a individuos que exceda $100,000 anual.

Por lo antes expuesto, aprovecho para enfatizar el punto más importante de este escrito. No hay tiempo que perder en procesos de análisis y cálculos para una “cantidad perfecta”. Esto pues, en el momento de solicitar la condonación, el SBA calculará y en el peor de los casos (excluyendo instancias de fraude), la diferencia se repagará a razón de 1% de interés y 24 meses de término.  Veamos un ejemplo:

ABC, LLC tiene una nómina anual de $150,000 (es decir $12,500 mensual promedio). El PPP fue aprobado por $31,250. En octubre 2020 el solicitante somete las evidencias y le pide al SBA la condonación, asumiendo que el uso de fondos cumplió con los requisitos. Sin embargo, SBA calcula que la nómina elegible era $120,000, es decir el préstamo debió haber sido de $25,000. Luego de la condonación, ABC, LLC tendrá un préstamo por $6,250 que será repagado a razón de $263.14 mensuales en 2 años.

En conclusión, desde mi punto de vista y reconociendo los retos que esta situación representa, y en aras de aprovechar al máximo el acceso a los fondos de la próxima ronda, recomiendo encarecidamente que:

1) El cliente reciba asesoramiento de su contador, CPA, abogado o consultor sobre los parámetros y requisitos del PPP.

2) El cliente acuda al banco donde tiene una cuenta de depósito o préstamo. Ya existe un registro bajo los criterios de cumplimiento federal “Know Your Customer”, CIP, etc.

3) El banco se limite a solicitar el formulario SBA 2483 y cualquier otro documento donde el cliente calcule su nómina mensual promedio.  Además, crear una certificación en español para la firma del cliente donde se establezca que: a) el solicitante es responsable de entender el programa PPP y completar la solicitud en todas sus partes, b) el banco no es responsable por el cálculo de la nómina mensual promedio, ni de la certeza de la documentación de apoyo provista por el cliente, ni de la decisión final del SBA al condonar total o parcialmente el préstamo.

4) Además, sería una buena práctica que el banco provea acceso a ETRAN a la mayor cantidad de recursos internos para lograr un ágil procesamiento del número de autorización del SBA en todas las solicitudes que cumplan con lo establecido anteriormente.

Debemos todos estar conscientes de que esta emergencia global ha provocado la necesidad inmediata de ayudas gubernamentales. El objetivo común debe ser inyectar estos fondos a nuestra economía a la mayor brevedad posible. Asignar las responsabilidades adecuadamente tendrá su momento.  Utilicemos sabiamente las herramientas para evitar que la aversión al riesgo se convierta en un colaborador de una crisis mayor.

¡Manos a la obra!


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