Aníbal Acevedo Vilá

Tribuna Invitada

Por Aníbal Acevedo Vilá
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Estrategia equivocada, decisiones esperadas

Las dos opiniones emitidas por la jueza Laura Taylor Swain no nos deben tomar por sorpresa.  Aunque ella quiera y crea que está haciendo lo correcto para “proteger” a Puerto Rico, desde su decisión anterior está más que claro que no tiene ninguna intención de limitar los poderes de la Junta de Control Fiscal, por más colonial y antidemocrática que sea.  No obstante, ambas opiniones merecen estudio, reflexión y revisión de estrategias.

De salida, repito que el gobernador ni los presidentes legislativos se atrevieron a levantar argumentos constitucionales para poner bridas a los poderes descontrolados de esa Junta.  Por ende, ninguna de las opiniones examina argumentos que he levantado en este espacio sobre los poderes inconstitucionales que esa Junta ejerce, argumentos que -junto con otras teorías legales- sí están incluidos en la demanda presentada de los legisladores populares y en otras demandas que están ante la jueza.  No obstante, por su desconocimiento de la realidad sociopolítica de Puerto Rico y nuestra historia política con los Estados Unidos, es fácil anticipar que en esos casos también favorecerá a la Junta.

La desestimación de la demanda de los legisladores del PNP no merece mucho comentario.  La jueza, esencialmente, les dice que no supieron escribir la demanda porque ni siquiera está claro qué estaban pidiendo al Tribunal.  Pero al descartar la alegación de que la Junta había usurpado las funciones de la Asamblea Legislativa -un argumento hecho con mucha debilidad por no incorporar alegatos de peso constitucional- la jueza resuelve que el “Congreso ejerció sus poderes bajo la cláusula territorial de la Constitución federal al aprobar la Constitución de Puerto Rico y al aprobar Promesa”.  Y añade, que “la cláusula territorial le da poder al Congreso para hacer reglas y regulaciones para Puerto Rico, y también para cambiarlas”.  Esas dos oraciones echan por el piso la teoría del pacto, que por muchos años mi Partido Popular defendió y que algunos todavía insisten en defender.

La opinión sobre la demanda del gobernador le dio más trabajo a la jueza y la llevó a elucubrar sobre Promesa para decir que el primer ejecutivo sigue gobernando, pero que, en términos prácticos, su poder se reduce al de un cabildero.  Sin ningún pudor, la jueza minimiza el poder de gobernar a Puerto Rico y lo equipara a que el gobernador siempre podrá quejarse ante la opinión pública, la Junta, el Congreso y el presidente de Estados Unidos, un poder y derecho que tenemos todos los ciudadanos. Para eso no hay que ser gobernador.

La jueza interpreta que el plan fiscal, como está escrito, no obliga a la consolidación de agencias ni prohíbe el pago del bono de Navidad, pero deja en el aire de dónde saldrán los dineros para pagarlo.  Esa parte de la opinión me lleva a hacer una pregunta que el gobernador y su equipo financiero tienen que contestar: ¿si el plan fiscal no prohíbe el pago del bono de Navidad y el presupuesto de la Junta es mayor que el que aprobó el gobernador, ¿dónde está el tranque? ¿Por qué no puede el gobierno hacer ajustes para pagar el bono si la cantidad total de presupuesto asignado no está afectada negativamente por la acción de la Junta?

Al interpretar el texto de Promesa, la jueza le da la victoria más importante a la Junta porque resuelve que las recomendaciones que haga la Junta al gobernador, si el gobernador las rechaza, pueden ser impuestas por la Junta a través del plan fiscal.  La jueza incluso sugiere que el gobernador Alejandro García Padilla y comisionado Pedro Pierluisi no entendieron o no leyeron bien la ley cuando le dijeron al país que los poderes de la Junta se habían suavizado.  

La jueza cita expresiones de Pierluisi en el debate congresional previo a la aprobación de Promesa para explicar que el comisionado no reconoció la sección de la ley que, claramente, le da ese poder a la Junta y para rematar, cita expresiones del senador Bob Menéndez, que le votó en contra al proyecto de ley, porque “ellos” -refiriéndose a la Junta- pueden adoptar, en esencia, lo que ellos dicen que es una recomendación”.

En la medida que nuestros líderes electos tomaron la ruta de reinterpretar Promesa, cogieron el camino equivocado con una estrategia equivocada.  Pero la lucha por controlar esa Junta incontrolable no se puede detener.

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