Rick Newman

Punto de vista

Por Rick Newman
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Es viable la reapertura del sector turístico de Puerto Rico

El COVID-19 ha provocado un efecto devastador sobre nuestra vida diaria y a la vez ha trastornado la economía de Puerto Rico.

Un pueblo acostumbrado a demostrar sus afectos con besos, abrazos y sonrisas ahora es un pueblo en distanciamiento con sonrisas ocultas detrás de mascarillas. Pero esto cambiará y volveremos a ser una isla donde el verdadero encanto es el carisma, la hospitalidad, alegría y pasión de su gente. 

Desde marzo, muchos comercios han visto caer sus techos, refiriéndonos a “techos” metafóricamente para describir el efecto económico que este virus ha tenido sobre no solo el ciudadano común, sino también sobre los pequeños, medianos y grandes negocios.

Paulatinamente la gobernadora y sus equipos de asesores continuarán reactivando la economía y poniendo en la balanza la exposición al virus y el regreso a una economía normalizada. 

Los sectores turísticos, específicamente los hoteles, son de gran importancia ya que generan más de 80 mil empleos en Puerto Rico. Esta industria se ha visto significativamente perjudicada por la pandemia. Miles de habitaciones vacías y miles de empleados sin sueldo porque sus puestos fueron suspendidos por la falta de visitantes.

A pesar de que algunos hoteles continúan abiertos, están sin huéspedes. Sus puertas permanecen abiertas, pero la mayor parte de sus empleados ha sido cesanteada. A su vez, los negocios relacionados al turismo mantienen un mínimo de empleados. Los grandes, medianos y pequeños hoteles nutren distintos negocios, los cuales emplean a otros miles adicionales de personas en una gran gama de sectores de servicios.

Nuestra industria turística representa una actividad económica de aproximadamente $3.5 billones por año y por tal amerita atención inmediata del gobierno para comenzar a reponerse como elemento primordial de la economía y la generación de empleos.

Para esto, la industria turística ha estado estudiando e implementando las guías de prevención y adiestramiento de varias organizaciones, para así proteger a nuestros empleados y a los visitantes quienes depositan su fe en que nosotros estamos haciendo lo correcto e imponiendo las mejores prácticas para su bienestar.

Vamos a necesitar a todos los hoteles para crear empleos, promover y mercadear a Puerto Rico y estar al frente de las nuevas tendencias del viajero. Pero a la vez, necesitamos las herramientas como son nuestras piscinas, playas, excursiones, la gastronomía, los decoradores, sonidistas, artistas, agentes de viajes, nuestros recursos naturales y los lugares históricos y recreativos.

El consumidor está cansado de estar acuartelado y ansioso por salir de su hogar, a viajar más allá de su confinamiento. Pero, a la vez tendrán temor de viajar a Europa, Asia y otros lugares extranjeros. Puerto Rico está posicionado perfectamente para satisfacer este mercado.

Para llegar a eso, se requieren unas ayudas y unos alivios económicos a corto y mediano plazo. Además, se requieren estrategias gubernamentales, administrativas y reglamentarias, para fortalecer y apoyar a la industria turística.

Exhortamos a la gobernadora y su equipo de trabajo a dar seria consideración a los componentes de la industria turística en Puerto Rico. Nuestros atractivos turísticos son nuestras herramientas para asegurar una experiencia inolvidable para nuestros visitantes.

En primer plano, tenemos que aprovechar el periodo de verano enfocándonos en el turismo interno. Nuestros paradores, pequeños y medianos hoteles, tendrán una oportunidad para retomar su posición como alternativa de ocio. 

Tenemos la capacidad de mantenernos como empresas viables con ayudas económicas y el apoyo del gobierno, pero nada sustituye el deseo de mantener los negocios y verlos florecer nuevamente. 

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