Arturo Estrella

Tribuna Invitada

Por Arturo Estrella
💬 0

¿Existe la economía sin política?

Sería fantástico si un país pudiera tomar las decisiones económicas más importantes sin que interviniera la política, pero en el mundo real las cosas rara vez funcionan así. Un ejemplo es la crisis fiscal de Puerto Rico, en la cual parece haber sobrado la política mientras que faltaba el análisis económico. ¿Pero, si se toman precauciones, sería factible separar la economía de la política?

Por varios siglos, la disciplina que hoy llamamos economía se conocía como la economía política. Ya en 1615 el francés Montchrétien publicó un tratado de economía política en el cual explica el origen clásico del término. En griego antiguo “oikos” quiere decir hogar y “nomos” significa ley o costumbre, así es que la economía, en base a sus orígenes, resulta ser algo como la economía doméstica que se enseña o se enseñaba en las escuelas.

Montchrétien y otros quisieron extender esta disciplina a la administración de un país entero, que en griego corresponde a la ciudad-estado o “polis”, y de ahí viene lo de economía política. Los grandes economistas de los siglos 18 y 19, incluyendo a Smith, Ricardo y Marx, adoptaron la terminología en sus escritos.

Hacia fines del siglo 19, varios economistas influyentes, entre ellos el inglés Marshall, trataron de fortalecer las bases científicas de la economía. Para esto desarrollaron técnicas eficientes para el manejo de los recursos económicos y a la vez trataron de mantenerse al margen de las influencias puramente políticas. Para principios del siglo 20, el uso de la expresión “economía política” empezó a decaer y la literatura se refería cada vez más a la disciplina simplemente como “la economía”.

En la segunda mitad del siglo 20, la teoría económica dio otro empuje hacia el enfoque científico, incorporando métodos matemáticos y estadísticos de la física y la ingeniería. La técnica sobrepasó a la política como ingrediente en el ejercicio de la ciencia económica, pero esta iniciativa encontró sus límites. El problema es que la economía tiene como base el comportamiento humano, y las decisiones que toman los grupos y las sociedades no se pueden divorciar de la política.

En todo análisis de optimización económica hay que suponer objetivos y preferencias. La objetividad total no se puede alcanzar en el mundo real. En un sistema político como el de Puerto Rico, las decisiones gubernamentales las toman los funcionarios electos y nombrados, y éstos traen a la empresa sus propios objetivos y preferencias.

Un factor adicional en Puerto Rico es que los partidos políticos se enfocan más en el estatus político que en el sistema económico. Esto contrasta con los países industriales, donde los partidos tienden a organizarse en base a su política económica. En Estados Unidos, por ejemplo, los dos partidos principales se distinguen en gran medida por sus diferencias económicas, aunque el partido de gobierno actual se haapartado de varias de sus tendencias tradicionales.

Los partidos políticos en Puerto Rico, al definirse por su ideología política, relegan los aspectos económicos a un segundo plano. Es cierto que cada partido ha expresado algún tipo de visión económica en el pasado, pero en el presente esas diferencias son más sutiles. Y cabe señalar que en épocas recientes ningún partido en poder se ha distinguido por elucidar estrategias claras de responsabilidad fiscal y desarrollo económico.

A fin de cuentas, los autores clásicos tenían razón: es imposible separar la economía de la política. Hay que tratar de lograr un balance, pero en Puerto Rico ese balance se hace más precario con el debate sobre estatus político, que tiende a abrumar la atención que se le pudiera dedicar al análisis económico.

Otras columnas de Arturo Estrella

jueves, 23 de agosto de 2018

Tres pilares de la recuperación económica

El economista Arturo Estrella argumenta sobre cuánto progreso se ha logrado en la recuperación del país en términos legales, financieros y económicos, a casi un año de los huracanes que exacerbaron la crisis isleña desde septiembre pasado.

jueves, 26 de julio de 2018

La guerra comercial

El profesor Arturo Estrella expone que, sin ser conbatiente directo, Puerto Rico se convierte en víctima del daño colateral de la guerra de aranceles

💬Ver 0 comentarios