Ángel G. Rodríguez Torres

Tribuna Invitada

Por Ángel G. Rodríguez Torres
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Explotación financiera

Los adultos mayores están expuestos a múltiples abusos e injusticias. Personas inescrupulosas se dedican a hacer llamadas a estas personas con falsas representaciones para obtener sus datos personales y extraer dinero de sus cuentas bancarias. Sin embargo, esta es solo una de las diversas modalidades en que se manifiesta lo que se identifica en el ordenamiento jurídico como “explotación financiera”.

La Carta de Derechos de Personas de Edad Avanzada define ese término como el uso impropio de los bienes de un adulto mayor por otro individuo mediante diversos medios como podrían ser el fraude, la falsificación de documentos, la coerción, la transferencia de propiedades o la negación de acceso a bienes. El perpetrador suele ser un miembro de la familia, un conocido e incluso, profesionales de la salud, centros de cuidado y otros representantes de confianza, tales como abogados o inversionistas. Sin duda, la vulnerabilidad de estas personas aumenta cuando viven solas y nadie se ocupa de ellos.

Nuestro Código Penal tipifica como delito la explotación financiera de personas de edad avanzada. La ley impone a las instituciones financieras la obligación de establecer protocolos para detectar y evitar estos actos. Pero ello no ha impedido que esto continúe.

Como conferenciante y abogado, siempre recomiendo en la Escuela para Cuidadores de Adultos Mayores de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico que adopten las siguientes prácticas: no prestar tarjetas de crédito o débito, ni proveer información sobre las cuentas bancarias; revisar los estados bancarios con regularidad; no dar su firma para préstamos de los cuales no se beneficiarán; no proveer información personal al recibir llamadas telefónicas; destruir documentos con información personal.

Al cuidador, recomiendo que monitoree y mantenga un control de los bienes del envejeciente y vele por que se cumplan estas recomendaciones. Debe informar a la institución financiera para que se activen los protocolos pertinentes y realice una querella ante la Policía. Cuidemos de nuestros viejitos y procuremos siempre su mejor bienestar.

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