Lisandra Maldonado Rivera

Tribuna Invitada

Por Lisandra Maldonado Rivera
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Explotación financiera a los ancianos y más

El maltrato contra los envejecientes es uno de los actos más crueles que puede cometer un individuo. Es una de las violaciones de derechos civiles más deplorables que existe en cualquier sociedad. Lamentablemente, todavía en Puerto Rico hay un gran desconocimiento de cuáles son los hechos que constituyen maltrato a las personas de la tercera edad.

Cuando pensamos en maltrato, lo primero que nos viene a la mente es un acto de agresión física o restricción a la libertad. Esos actos comprenden apenas uno de muchas vertientes del maltrato. Casi la mitad de los casos de maltrato a personas mayores registrados en la Isla corresponden a la modalidad del abuso emocional y/o psicológico.

Datos oficiales de la Oficina de la Procuradora de Personas de Edad Avanzada para los meses entre enero y abril del 2014 reflejaron la presentación de unas 2,302 querellas de maltrato contra envejecientes. De estos casos, 1,001 querellas fueron por abuso emocional. Esa cifra es alarmante.

Igual de preocupante es el número de querellas sometidas por explotación financiera, 367. Esta es una de las formas de maltrato más viles y de mayor auge en estos tiempos de estrechez económica. Es vil porque no existe otra manera de describirlo. Una persona que toma ventaja de un envejeciente para privarle, ya sea bajo treta o engaño, de su pensión, de su dinero del Seguro Social o cualquier otra ayuda que reciba, no puede ser considerada de otra forma.

Lo más triste de este tipo de maltrato es que el mismo suele a ocurrir en el propio hogar o institución de cuido, por familiares o personas de confianza. Más allá, muchas de las víctimas no denuncian este tipo de delito por miedo a las consecuencias que tal acción pudiera tener en su cuidado.

Otras maneras de maltrato son la negligencia, esto también ocurre con mayor frecuencia en los hogares y centros de cuidado, y también son cometidos por familiares o personas cercanas, y el abuso sexual, una modalidad que poco se reporta, pero que también va en incremento.

Tenemos que crear conciencia de que el abuso contra los envejecientes es un problema real. Para atajarlos debemos ser proactivos fomentando que los mismos sean denunciados a las autoridades. Además, es importante que iniciemos una campaña de concientización al pueblo sobre las señales para detectar el abuso a personas mayores y que debemos hacer para prevenirlos.

Aunque el Gobierno tiene un rol protagónico en la lucha para erradicar el maltrato y abuso contra envejecientes, la realidad es que necesitamos la ayuda de todos. La familia y comunidad deben ser la primera línea de defensa que tengan estas personas que tanto han aportado a nuestra sociedad y ahora desean vivir sus últimos años en paz y tranquilidad. Vamos juntos a erradicar este terrible mal.

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