Mayra Montero

Tribuna Invitada

Por Mayra Montero
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Fuego amigo

Nadie puede negar que la concentración convocada por sindicatos, partidos políticos y organizaciones de diversa índole, fue dinamitada desde adentro por un grupo que se ha sentido aupado, defendido sin ninguna reserva, disculpado por cualquier cosa que haga, y que, envalentonado, mordió la mano de los que prepararon la actividad.

En determinado momento, vimos desaparecer a los líderes obreros, a los observadores del Colegio de Abogados, a los cantantes, a un par de legisladores, y a toda aquella multitud identificada con camisetas o gorras, que en vano estuvieron tratando de que el tinglado tuviera alguna organización. Cuando comprendieron que la cosa se les iba de las manos, pensaron que a Dios que reparta suerte, y Dios, en efecto, la repartió.

Se llevan, de este modo, una gran lección: donde no hay organización ni disciplina política, ni un verdadero líder que mantenga —no el orden, no voy a decir esa sandez—, pero sí la coherencia revolucionaria, pasa este tipo de cosas. En la tarima hablaban dos locutores, ellos fueron los encargados de leer el mensaje, y eso no es normal. Faltaba un líder. No lo hay. El grupo de enmascarados, aburridos de la vida, dejó plantado el acto y se fue a romper cristales. Natural.

Lo que sí me pareció curioso es que la emprendieran, a la misma vez, contra los árboles y las palmeras, que ni siquiera son propiedad privada. ¿A qué venía ese arrebato contra una cosa que vamos a pagar nosotros?

Hubo perlas cultivadas en las transmisiones de televisión, pero sin duda las mejores fueron las de una reportera a la que era necesario traducir todo el tiempo. Cuando explicaba que “la policía intercedió para apalear la situación”, en realidad quería decir que “la policía intervino para paliar la situación”. También se refirió a que los manifestantes estaban “posteados” en el suelo, y por último, al tratar de entrevistar a uno de estos de la cara tapada, sentado junto a otros en mitad de la avenida, declaró: “Ninguno de ellos quiere hablar, y los entendemos perfectamente”.

¿Cómo una periodista va a entender “perfectamente” que alguien no quiera contestar sus preguntas? ¿En qué escuela le enseñaron eso?

Finalmente, ahora hay que plantearse cuál es el reclamo último de todo esto. Porque hay reclamos intermedios:

1. Que se vaya la Junta.

Pues imaginemos que sí, que la desmantelan mañana. Que se va para siempre.

2. Que se haga una auditoría independiente.

Igual. Supongamos que se reactiva aquella comisión que pretendía auditarla, o se organiza otra, y empiezan los expertos a mirar lo que se cogió prestado, quiénes lo cogieron y para qué lo usaron.

3. Se supende el pago de la deuda.

Toda ella, hasta que se tengan los números finales de la auditoría, más o menos dentro de un año.

 4. Se revierte cualquier tipo de ajuste a la UPR.

Se le reasigna el mismo presupuesto que tenían, sin alza de matrícula ni ningún recorte.

5. Se derogan las leyes de austeridad aprobadas.

Quedan cancelados los ajustes de beneficios, reasignación de labores o cualquier otra disposición antipática.

Se cumplen todos esos reclamos, y, ya consumada la paz mental, ¿cuál es el plan? ¿Cuál? No me voy a cansar de preguntarlo, porque no soy la periodista que comprende “perfectamente” que no le respondan. Yo sí quisiera una respuesta.

¿Están dispuestos, todos esos líderes que huyeron cuando empezó lo malo, a desconocer los tribunales federales y a nacionalizar los bancos? Porque si están dispuestos a eso, yo lo respeto, pero si no, me parece que deben aclarar que es lo que pasará cuando consigan lo que se han propuesto: que se vaya la Junta, que se audite la deuda, que no se pague un centavo a los acreedores, y que comamos perdices, probablemente creyendo que seguiremos recibiendo lo mismo, el maná del cielo y encima un "rescate" generoso que nos va a hacer falta.

Hay una lideresa que decía hace poco, que lo que estaba pasando era prueba de que había que ir a Washington a “exigir” otro tipo de “asociación”. Sospecho que en Washington no quieren ningún tipo de asociación, más que esto que tenemos ahora, y si no es esto, la independencia. Punto. Ni van a dar la estadidad, ni van a entrar en soberanismos asociados ni en nada que se le parezca. Lo tienen clarísimo. Y nos lo ponen cada día más claro.

Mientras tanto, el “fuego aliado” se ha llevado por delante la gran concentración en la que alguna buena gente puso sus mejores energías. Visto lo visto, ¿habrá autocrítica, o van a seguir diciendo que los enmascarados, pobrecitos, tenían mucha frustración acumulada? Las frustraciones personales se contienen cuando se está participando en un proyecto colectivo. Pero el salvaje que pisoteó la palma tiene las nociones de dialéctica en la punta del dedo gordo del pie. 

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