Pedro J. Vivoni

Tribuna Invitada

Por Pedro J. Vivoni
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Fuerza para la agricultura

El diccionario define la agricultura como la “abranza o cultivo de la tierra”. Pero la realidad le confiere una función más amplia al adjudicarle la responsabilidad de la seguridad alimentaria. Esta condición reafirma el rol de la agricultura cuando proclamamos que “sin agricultura no hay comida y sin comida no hay vida”.

Sin embargo, en Puerto Rico este hecho sobre la agricultura local es tratado muy liviana o superficialmente. Por muchas décadas la agricultura ha sido relegada a un segundo plano. A través de su historia ha sufrido recortes presupuestarios, (como los propuestos) reducciones de personal y, sobre todo, la laxitud en la preservación de los terrenos agrícolas desviándose su uso hacia desarrollos físicos desparramados, dando origen a muchos de los problemas que hoy confrontamos.

Los componentes de este sector tienen que competir con otras economías agrícolas. Se compite con economías de costos bajos como las del Caribe, Centro y Sur América, así como, economías de escala que absorben costos como América del Norte. Además, algunas de estas economías agrícolas operan con cierta liberalidad en los factores de producción y uso de insumos agrícolas, contrario a la operación local que está sujeta a una amplia reglamentación estatal y federal que impacta los costos de producción y que permite que los frutos de nuestro agro sean saludables para el consumo humano.

Se pasa por alto que esta industria es la espina dorsal de la economía de veintiún municipios de la zona central de la isla y varios pueblos costaneros.

La tenacidad, valentía dedicación y trabajo arduo de los agricultores, agroempresarios y técnicos agrícolas (incluyendo las féminas con igual presencia) ha permitido mantener una industria competitiva.

Puerto Rico requiere y necesita una agricultura fuerte, vigorosa y competitiva. Así lo demuestran las estadísticas y manifestaciones de los consumidores.

¡Laboremos hacia esta meta!

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