Ibrahim Pérez

Tribuna Invitada

Por Ibrahim Pérez
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Fufi: El poder de compartir

Se apagó una de las estrellas más brillantes de nuestro firmamento deportivo. Lo conocimos como Fufi desde que debutó en nuestras canchas en 1951, con los Cangrejeros de Santurce y fue proclamado Novato del Año. Muchos nunca supieron su verdadero nombre: José Franco Santori Coll. Pero cuando se enteraban de sus raíces y crianza, era fácil comprender y admirar su evolución como excepcional y versátil atleta, extraordinario competidor, hombre brillante, profundo, y, sobre todo, gran patriota. Siempre lo recordaremos como un ser humano sensible, sencillo, pueblerino, conversador natural y ameno. Porque sabía de todo, y mucho.

Fufi se crió en la Parada 18.5 de Santurce, donde vivió desde 1937 con sus abuelos maternos Cayetano y Pepita, su mamá Edna y su inseparable hermano menor, Tito (Vicente). Estudió en varias escuelas, desde la Academia del Sagrado Corazón de la Parada 19 hasta St. Paul Prep School, en Long Island, de donde se graduó de nivel superior en 1949, pasando, entre otras, por el Colegio Ponceño de Varones en 1940 (cuarto grado) donde Brother Gerald lo interesó en el baloncesto.

Su abuelo, Cayetano Coll y Cuchí, abogado y Presidente la Cámara en 1917, fue su ídolo. Era el que lo motivaba a leer, a superarse, a ser el mejor. Durante su desarrollo, Fufi estudió idiomas, geografía, política. Tomó clases de piano, trompeta, guitarra. Prácticó ajedrez, pelota, ping pong, atletismo, baloncesto, hipismo, balompié, tenis de campo. Además, fue monaguillo, niño escucha.

El bisnieto del Dr. Cayetano Coll y Toste, médico, escritor e historiador, fue una estrella indiscutible de nuestro baloncesto. Jugó 11 temporadas consecutivas: con los Cangrejeros de Santurce (1951 - 1954), Gallitos de la UPR (1952-1953) y Capitanes de Arecibo (1955-1961). Anotó 3,965 puntos en 222 juegos. En sus años de jugador activo, solo fue superado en anotaciones por el gran Raúl “Tinajón” Feliciano, quien anotó para 19.9 puntos por juego. Fufi hacía segundo con 17.8 puntos por partido. Aunque solo perteneció a un equipo campeón (Arecibo 1959), nos representó en los Séptimos Juegos Centroamericanos de Méjico, en 1954, en los Octavos Juegos, en Caracas 1959 y en los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960.

Tras colgar su camiseta #12 en 1961, se inició como dirigente con los Cangrejeros de Santurce en 1962, cuando fue Dirigente del Año y ganó su primer título como dirigente, labor en la que estuvo 11 temporadas consecutivas. Dirigió a Santurce, Arecibo, Bayamón e Isabela. Añadió campeonatos en 1967 y 1972 (Vaqueros de Bayamón). Además, dirigió nuestra selección nacional en el Quinto Mundial de Uruguay (1967) y en el primer Centro Basket en Cuba (1969).  

La hazaña más extraordinaria e inolvidable de Fufi en el baloncesto ocurrió en 1953, cuando rompió la cadena de cuatro campeonatos de anotación consecutivos que llevaba “Tinajón” Feliciano entre 1949 y 1952. Fufi y Raúl libraron una intensa lucha. Raúl completó sus 21partidos con 443 puntos. Pero Fufi no se dejó intimidar. Se presentó en la cancha de San Germán para el último juego de la UPR. Tenía 428 puntos anotados. Era el capítulo final por el título de anotaciones. Fufi dio cátedra esa noche. No solo llevó a su equipo a un triunfo 79 x 76, sino que encestó 25 puntos para arrebatarle al ídolo nacional, “Tinajón”, el título de Campeón Anotador con 453 puntos (21.57 ppj). Con su brillante temporada, Fufi también le arrebató el título de Jugador más Valioso a Pachín Vicéns.

El legado de Fufi trasciende sus maravillosos logros en nuestro baloncesto. Muchas otras facetas de su vida requerirían mayor espacio para relatarlas. ideología política, renuncia a la ciudadanía americana, portador del primer pasaporte puertorriqueño, Fufi el “Gurú’, Fufi en radio, televisión y prensa, Fufi como gran hombre de familia.

Al decirle “hasta luego”, comparto con ustedes su aleccionadora filosofía deportiva. Creía que el gran propósito del deporte no era ganar. Le dijo a Don Germán Rieckehoff: “Las olimpiadas las sostienen los que pierden, no los que ganan. Los medallistas son la gran minoría”. Tampoco le satisfizo la famosa frase del Barón Pierre de Coubertain, padre del olimpismo, de que “lo importante es competir”. Fufi concluyó que “la competencia enajena, crea hostilidad y estimula la agresividad”. “Lo que es realmente importante en el deporte y en la vida es compartir”, sentenció.

Muchos de sus amigos que tanto lo admiramos, hemos sido fieles practicantes de su visión única del deporte. Su luz patriótica seguirá resplandeciendo a nuestro Puerto Rico.¡Que descanse en paz!

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